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Los vinos experimentales de Familia Torres

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Vinos experimentales de Familia Torres en 34º Gourmets

La apuesta por la investigación y el desarrollo es un pilar fundamental en Familia Torres desde hace años. Durante estos años, el sector ha asistido a la identificación y recuperación de variedades e incluso a su consumo, como el caso de la moneu, a través de vinos como Clos Ancestral. Pero la actividad en este aspecto sigue dentro del grupo bodeguero, siempre con la vista puesta en realizar los mejores vinos, con las herramientas y el conocimiento actuales, sin dejar de lado la preocupación por las adaptaciones que deben realizarse en el sector del vino ante los efectos del cambio climático.

En el contexto de del 34º Salón Gourmets, Familia Torres seleccionó seis vinificaciones monovarietales para presentar en copa, los resultados de sus principales vías de investigación: desde la comparación entre el uso de levaduras comerciales o autóctonas, o la recuperación de variedades ancestrales, a la elaboración de vinos sin sulfitos.

Mireia Torres, directora de Innovación y conocimiento de Familia Torres y directora de Jean Leon, fue la encargada de dirigir esta cata de vinos experimentales, con los que quieren destacar la importancia que tiene la investigación en la viticultura y la enología. Son solo una muestra de la multitud de microvinificaciones que elabora el bodeguero, aunque algunas estarán en breve disponibles en el mercado, como el nuevo petit vedot de Jean Leon que se dio a conocer en esta cata.

“hay que recuperar el patrimonio vitivinícola, pues hay más de 150 variedades que podrían ser interesan de cara a afrontar el cambio climático, pero también hay que experimentar con las foráneas que sean interesantes” Mireia Torres

Jean Leon PV-20 (Petit Verdot 2020) ha sido elaborado a partir de 1,5 hectáreas, con fermentación en troncocónica de cemento y crianza de 6 meses en fudres de 2.000 litros. El resultado es un vino del que se han embotellado unas 2.000 botellas, con mucha expresión frutal y ciertas notas herbáceas, con un tanino elegante y gran acidez.

Su perfil organoléptico, así como su resistencia al mildiu y otras plagas, y su buena adaptación al clima de nuestro país, impulsó la apuesta por esta variedad. “Hay que tener la mente abierta”, explicaba Mireia Torres, “hay que recuperar el patrimonio vitivinícola, pues hay más de 150 variedades que podrían ser interesan de cara a afrontar el cambio climático, pero también hay que experimentar con las foráneas que sean interesantes”, como es el caso de la petit verdot en España. Y mencionó casos como el de Francia, donde ya se experimenta con variedades españolas con las que trabajar en un futuro.

Para ver los resultados enológicos de recuperación de variedades, escogieron un monovarietal de Forcada, de la añada 2019. Una variedad que la Familia Torres consiguió recuperar, junto con otras 14 variedades que fueron presentadas en el Registro Comercial, de un total de 52 variedades localizadas en España tras visitar y explorar vides en 122 localidades.

“la variedad blanca forcada tiene un carácter atlántico en clima meditarráneo”, Sergi Castro.

En el caso de la forcada, además, fue aprobada por la DO Penedés. Se trata de una variedad “con carácter atlántico en clima meditarráneo”, explicaba Sergi Castro. Un vino muy floral y redondo, con gran acidez y con una fruta muy marcada en boca.

Otra de las variedades recuperadas presentadas fue la moneu, también aprobada por la D.O. Penedés. Una variedad que según afirmaba Sergi, podría impulsar en la denominación la elaboración de vinos tintos de guarda. Destaca la fruta roja y negra, con un tanino alto pero sedoso, y gran persistencia. Un vino que hasta ahora sólo habían incorporado a la mezcla de Clos Ancestral.

En este caso, la experimentación fue más allá pues realizaron un vino natural: con la menor intervención posible, en tinaja de barro de 700 litros, y sin sulfitos añadidos. “Una apuesta difícil pero que en este caso salió bien”, confiesa Mireia. Dentro de las investigaciones del grupo, está la de usar cada vez menos sulfitos, siempre que se pueda, pero admiten, aún, quedan muchas variables por afinar.

También presentaron una vinificación con un clon especial de la moscatel rosado de grano pequeño con el que se habían encontrado. “Es una variedad plantada en diversas zonas del planeta, pero detectamos un clon con unas bayas bastante grandes y que tardaba dos semanas más de media en alcanzar la madurez, que otro clon adquirido en un vivero”, afirmaba Mireia. Un vino identificable en nariz como moscatel, muy floral y con característico aroma a uva, pero con una gran acidez en boca y un toque frutal que equilibra el vino. Aún no tiene proyección comercial dentro del grupo, pero no descartan poder utilizarla por sus ventajas enológicas y características organolépticas.

“El resultado (de utilizar levaduras autóctonas seleccionadas) no es tan notable a nivel analítico, pero sí a nivel organoléptico”, Mireia Torres

Al margen de la identificación y recuperación de variedades, en la zona de Conca del Barberá, el grupo ha estado trabajando en la selección de levaduras autóctonas. Han aislado hasta 45 colonias de levaduras para elaborar un mapa filogenético. A partir de ahí han podido seleccionar 20 combinaciones de levaduras saccharomycesy no saccharomyces, y realizar microvinificaciones para dar con la que mejores resultados enológicos y organolépticos diera, hasta dar con la combinación que presentaron en esta cata.

Compararon dos chardonnay 2018 de Finca Milmanda: uno elaborado con levaduras comerciales y otro con las levaduras autóctonas seleccionadas. “El resultado no es tan notable a nivel analítico, pero sí a nivel organoléptico”, explicaba Mireia. Y en copa se demostraba, pues el chardonnay con levaduras seleccionadas expresaba una mayor complejidad en nariz, así como en boca, con aromas a limón maduro, manzana y con mayor redondez frente al perfil más fácil y directo de levaduras comerciales.

Seis vinos que ejemplifican los resultados de las investigaciones de Familia Torres y que son un paso más hacia su posible incorporación para seguir elaborando vinos de calidad, pero con la vista puesta en la recuperación varietal, la adapyación de las posibilidades

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