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La digitalización en el sector del vino: imprescindible y beneficiosa para su futuro

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Digitalización en el sector del vino

Cuando se habla de digitalización, y más tras año y medio de pandemia, parece que lo físico e incluso las personas han pasado a un segundo plano. Sin embargo, la realidad y las posibilidades que han dejado tanto la digitalización como su aceleración durante la pandemia son bien diferentes. También en el sector del vino. Así se desgranó en el congreso Wine Next Generation organizado por la Federación Española del Vino (FEV), el 3 de noviembre en Madrid.

“Todo lo que sea información es digitalizable. Con la digitalización conseguimos controlar y medir, automatizar y por tanto tomar mejores decisiones”, afirmaba José Luis Molina, CEO de Hispatec. Explicaba que de la simple medición del uso de los recursos surge una mejora, porque se pueden tomar mejores decisiones y que, por tanto, “digitalización y sostenibilidad van de la mano”. Pero lamentaba que, aunque muchas bodegas ya hubieran digitalizado parte de sus procesos, estos estaban constituidos “en islas”, sin conexión entre ellas, lo que considera un error.

“Digitalización y sostenibilidad van de la mano”, José Luis Molina

Por este motivo, desde Bodegas Franco Españolas, su CEO, Borja Eguizabal, explicaba cómo el reto en el sector del vino era realizar “una digitalización global de toda la cadena de valor para poder tomar decisiones de forma global”. Una forma de ser más eficientes, un punto que aún tiene mucho margen de mejora a pie de campo. Como comentaba Mireia Torres, directora de innovación y conocimiento en Familia Torres: “La digitalización tiene un gran reto en la parte de campo. Si el campo se sensorizada se podrían obtener los datos necesarios para crear algoritmos predictivos de cosecha, de estrés hídrico o de uso de fitosanitarios, entre otros”. Aunque advertía que uno de los impedimentos en este punto de la cadena era la falta de internet en ciertas zonas.

En este punto, lo que sí quedó claro es el valor humano para poder interpretar todos esos datos: “la digitalización permite que el valor que aportan las personas en la bodega, por ejemplo, sea para aplicar soluciones a los problemas tras ver esos datos, no en medirlos”.

Es más, ese control desde el campo hasta el punto de venta, y la confianza que aportar al cliente la trazabilidad del producto, puede hacer que aumente incluso el valor de ese vino, según exponía Juan Carlos Rodríguez, director de Mercado, Industria y Comercio en Indra.

Por tanto, a pesar de lo que pueda parecer, el factor humano es clave y cada vez cobra más importancia, pues puede aportar el valor añadido, también a la hora de vender el vino.

‘Phygital‘: integrar en la plataforma digital, aquello que puede hacer única una empresa, a los activos físicos.

“Lo físico es más importante que nunca”, explicaba Dimas Gimeno, presidente ejecutivo y fundador de WOW Shop y Kapita. En el contexto actual, donde la digitalización ha avanzado en año y medio lo que debería haberse dado en diez, hay que aprovechar las ventajas que nos ofrecen los nuevos canales a nuestro favor. “Hemos descubierto durante la pandemia que podemos hablar, sin intermediarios, con nuestro cliente”, lo que facilita los datos de compra (cuánto, cómo, qué).

“El dato es el oro del siglo XXI”, afirmaba Gimeno, algo que ahora mismo se puede obtener y analizar de una forma más eficaz gracias a la digitalización. Pero advertía “el error es querer convertirnos en un Amazon”, pues, insistía en que, en un contexto donde cualquier cosa se puede comprar por internet, tenerlo en casa en poco tiempo y donde prima la compra racional, la clave es ofrecer aquello que solo puede ofrecer lo físico, el trato personal, con una persona detrás.

Ahora estamos ante una nueva etapa donde apostar por lo phygital. Es decir, que en la actualidad se tiene la ventaja de poder integrar en la plataforma digital, aquello que puede hacer única una empresa, a los activos físicos, tanto a nivel de espacios, como de personas. “No queramos aportar soluciones, sino generar sensaciones en el cliente”. Algo que sólo se consigue situando al cliente en el centro, haciendo comunidad o personalizando la experiencia, entre otras cosas; algo que el mundo digital facilita y fomenta.

“hoy se vende más por valores que por productos” Pedro Ruiz

Precisamente desde Alma Carraovejas, su CEO, Pedro Ruíz, explicaba cómo era un momento donde los clientes cada vez tienen más información, hay más competencia y se hacen mejores vinos, por tanto “hoy se vende más por valores que por productos”. Afirmaba que la digitalización ofrecía más herramientas y llegar “a un mercado único que es el internacional”. Por otro lado, su tienda online, le ofrece ventajas más allá de la propia venta: “nuestra tienda online también sirve para controlar los precios en el universo digital, por eso siempre tenemos todos nuestros vinos publicados, incluso aquellos que están agotados”.

Para Carlos Moro, fundador y presidente de Bodegas Familiares Matarromera, dentro de la omnicanalidad “hay que saber seleccionar en qué canal y lugar se encaja cada producto”, sobre todo en el caso de grandes bodegas o grupos con un amplio porfolio. Y desde Glovo, Ramón López-Doriga, responsable de zona norte y centro, animaba a no tener miedo a los nuevos canales, como el delivery, pues “el mismo cliente es el que te compra por diversos sitios”, por tanto: “nuestra plataforma puede ser un complemento más a las ventas de vino”. Eso sí, siempre con la coherencia como punto fundamental.

Digitalización y sostenibilidad como parte del ADN

Ambos conceptos han sido tan utilizados que parecen ya manidos. Conceptos que no se tienen que demostrar, sino que ya se están empezando a considerar básicos: “a ciertas generaciones nos han “impuesto” la sostenibilidad, pero los más jóvenes la tienen interiorizada y la demandan, por tanto, va a ser un valor diferencial”, exponía Juan Carlos Rodríguez.

Algo que Pedro Ruiz demostraba al explicar la filosofía de Alma Carraovejas: “quien no haya trabajado la sostenibilidad y la digitalización hasta ahora llega tarde. En Alma Carraovejas esos dos conceptos son transversales a la filosofía de la empresa”, y afirmaba cómo ahora el sector debía centrarse en la competitividad.

En este punto, además, desde Familia Torres y Bodegas Franco Españolas coincidían en aconsejar que las empresas debían tener marcado un plan de sostenibilidad y digitalización propio, y no en función de las subvenciones que se vayan dando: “una subvención puede acelerar tu proyecto, pero no lo empieces por el simple hecho de que te la den”, afirmaba Borja Eguizabal.

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