Australia aprieta en la negociación con la UE: el vino, en el punto de mira junto a la carne
El sector agroalimentario español ha puesto en alerta a sus representantes políticos. En plenas negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Australia, Cooperativas Agro-alimentarias de España ha exigido al Gobierno que lidere en Bruselas el rechazo a las «desproporcionadas» concesiones que reclama el país oceánico. Aunque el foco mediático está puesto en la carne de ovino y vacuno, el vino emerge como un sector estratégico que podría verse gravemente desestabilizado si se abre la «autopista» comercial que demanda Canberra .
El acuerdo, que acumula años de complejas conversaciones, busca eliminar barreras arancelarias entre ambos bloques. Sin embargo, la letra pequeña del pacto ha encendido todas las alarmas en el campo europeo. Australia, uno de los gigantes agroexportadores mundiales, está presionando para multiplicar por más de diez sus contingentes de importación, pasando de las actuales 5.000 toneladas a más de 60.000 en el caso de la carne de ovino, una cifra que desde el sector tildan de «inasumible» .
El vino, el invitado silencioso al festín australiano
Aunque la ganadería copa los titulares por el volumen de las peticiones, el sector vitivinícola sigue con lupa cada movimiento. Australia no es un recién llegado en esto del vino: es el primer exportador mundial en valor (1.386,2 millones de euros) y el segundo en volumen fuera de la UE . Sus mercados tradicionales son Reino Unido, Estados Unidos y Asia, pero la coyuntura global preocupa a los productores europeos.
¿Por qué ahora? Desde Cooperativas Agro-alimentarias advierten de un efecto «rebote». Si Australia logra estas concesiones y, además, sufre restricciones en otros destinos por aranceles o conflictos geopolíticos (como ya ha ocurrido con China en el pasado), el mercado europeo se convertiría en el vertedero natural de sus excedentes . «El mercado comunitario atraviesa una crisis estructural de consumo, y abrirle la puerta a un competidor de esta magnitud solo añadiría más presión a nuestras bodegas», señalan las mismas fuentes.
La preocupación no es baladí. Mientras los productores europeos se rigen por estrictas normas de sostenibilidad, bienestar animal y costes laborales elevados, Australia opera con economías de escala y modelos productivos de gran dimensión que generan una «clara distorsión de la competencia» . En un momento en que la UE acaba de aprobar el «Paquete Vino» para equilibrar oferta y demanda, una avalancha de caldos australianos a bajo precio podría dinamitar cualquier esfuerzo de estabilización.
España, en primera línea de fuego
La petición de Cooperativas sitúa a España en una posición de liderazgo crucial. No en vano, nuestro país es el primer productor de carne de ovino de la Unión Europea (cerca del 25% del total) y uno de los principales en vino y vacuno . La desaparición o el debilitamiento de estos sectores tendría un impacto directo en la España rural, donde la ganadería extensiva y el viñedo actúan como cortafuegos demográficos y medioambientales.
«Si se aceptan estas pretensiones, el sector ovino europeo prácticamente desaparecería», sentencian desde la organización, recordando que la cabaña ovina española ya ha pasado de 22 millones de cabezas en 2006 a 13,5 millones en 2024 . En el caso del vino, aunque el impacto podría ser más lento, la amenaza es igual de existencial: ceder cuota de mercado a Australia en plena crisis de consumo sería hipotecar el futuro de miles de bodegas familiares y cooperativas.
Una negociación encallada y con varios frentes
Las negociaciones, que comenzaron en 2018, han estado a punto de naufragar en varias ocasiones. El principal escollo hasta ahora había sido la negativa de la UE a que Australia siguiera utilizando denominaciones como «prosecco», «feta» o «parmesano» en su mercado interno, algo que los australianos consideraban una «redefinición de las reglas del juego a mitad de partido» . Fuentes australianas llegaron a celebrar el colapso de las conversaciones cuando parecía que iban a perder el derecho a usar estos nombres .
Sin embargo, los últimos movimientos indican que ambas partes están cerca de un compromiso que salvaría el uso de esas marcas para los productores australianos, a cambio de abrir la mano en el apartado arancelario . Y es precisamente en esa «apertura» donde el sector agroalimentario europeo ha puesto el grito en el cielo.
Cooperativas recuerda el precedente de las negociaciones con Ucrania o Mercosur, donde la presión de los Estados miembros logró moderar las pretensiones iniciales de Bruselas . Por ello, instan al Gobierno de España a ejercer un liderazgo «firme» para evitar que el acuerdo con Australia se convierta en una amenaza para la soberanía alimentaria europea.
El reloj corre. El acuerdo se encuentra en su fase final y, de fructificar, podría firmarse en los próximos meses. La pregunta que sobrevuela el campo español es si el vino y la carne nacionales serán moneda de cambio en la geopolítica comercial de Bruselas.

Redacción La Gaceta del Vino
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