La exótica uva cubana
La planta de vid crece satisfactoriamente en varios tipos de suelo, el ideal para su desarrollo es el templado luminoso, más bien seco, con veranos largos e inviernos pobres. La uva se propaga por esquejes o estacas, El terreno seleccionado debe estar libre de sombra de árboles grandes. Este cultivo comenzó su producción en Asia, menor en la región entre los mares Negros y Carpio. De esa región es originaria la especie Vitis vinífera L, cuyas formas se esparcieron en varias direcciones dando lugar a diferentes tipos, para consumo, según la costumbre de los pueblos. En la actualidad las principales áreas productoras de uva se encuentran en las zonas templadas entre los 20 y 50º de latitud en los hemisferios norte y sur.
Se dan las uvas, el esfuerzo de los participantes en este proyecto, quienes demuestran que es factible este cultivo en la isla, y muy especialmente su dedicación por cultivar bien y que rinda para lograr un buen vino cubano. Y es que ese intercambio -hasta hace muy poco inimaginable en suelo de Cuba-ha permitido descubrir un admirable lenguaje común entre quienes hoy en esta isla caribeña se adentran en el universo de los vinos tanto desde renombrados hoteles, restaurantes y tiendas especializadas, como entre los casi anónimos agricultores que en los surcos del sur de la capital del país, hacen que el plantío de uvas deje de ser aquí un cultivo exótico.
Sus propiedades medicinales. Resultan altamente desintoxicantes, propias para pacientes obesos, válidas ante enfermedades reumáticas (gota y artritis), personas con afecciones renales que necesiten eliminar toxinas o portadores de deficiencias circulatorias, hipertensos y ante arteriosclerosis. Son ricas en Vitamina B, importantes en el metabolismo de grasas e hidratos de carbono. También resultan altamente alcalinízate, por lo que depuran la sangre, previenen el estreñimiento, y son consideradas una fuente de energía natural por los niveles de azúcares e hidratos.
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