Europa cambia el tono sobre el alcohol: el vino gana terreno en un debate que todavía no ha terminado
El comité de Salud Pública del Parlamento Europeo diferencia ahora entre consumo de alcohol y consumo dañino, mientras la UIV considera que se abre paso un enfoque más equilibrado
Durante los últimos años, el debate europeo sobre el alcohol parecía avanzar en una única dirección: cada vez más advertencias, más restricciones y una tendencia a colocar bajo el mismo paraguas sanitario cualquier consumo de bebidas alcohólicas. El pasado 28 de septiembre se produjo un cambio de tono.
No es todavía una nueva legislación europea ni puede hablarse de un cambio definitivo de la política comunitaria sobre el alcohol, pero sí de una señal política significativa. La Comisión de Salud Pública del Parlamento Europeo aprobó el nuevo texto sobre la aplicación del Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer (BECA) y, en el apartado dedicado al alcohol, optó por hablar de consumo dañino —“harmful”—, en lugar de convertir el concepto de “no safe level” en el eje del mensaje. La propuesta deberá pasar ahora por el pleno del Parlamento, previsiblemente durante la sesión de octubre.
Para el sector vitivinícola italiano, la diferencia no es menor. Un cambio de lenguaje que puede acabar teniendo consecuencias.
La Unione Italiana Vini (UIV) ha recibido positivamente la decisión. Su presidente, Lamberto Frescobaldi, considera que el texto resulta “ciertamente más equilibrado” y destaca precisamente la distinción entre el consumo de alcohol en general y el consumo dañino. La organización también valora que desaparezcan del texto conceptos como “no safe level” y que se reconozcan los avances realizados por el sector en materia de información al consumidor, especialmente en ingredientes, valores nutricionales y etiquetado digital.
Aquí está probablemente la verdadera importancia de lo ocurrido en Bruselas. No se trata de que Europa haya declarado inocuo el alcohol. No lo ha hecho. Tampoco de que se haya abandonado la preocupación sanitaria. El Parlamento Europeo mantiene el consumo nocivo de alcohol entre los factores de riesgo que deben abordarse en la prevención del cáncer. De hecho, en su resolución de febrero de 2026 vuelve a señalar el consumo perjudicial de alcohol como uno de los factores relacionados con el cáncer y reclama medidas de prevención basadas en la evidencia científica.
Lo que parece estar cambiando es la forma de plantear el problema.
No todo consumo es igual. Durante años, la expresión “no safe level” ha tenido una enorme presencia en el debate internacional. Su significado es sencillo: no puede establecerse un nivel de consumo de alcohol completamente libre de riesgo. Pero una cosa es afirmar que el riesgo no desaparece por completo y otra muy diferente es considerar equivalentes todos los patrones de consumo.
La nueva formulación europea pone el foco en el consumo dañino, una cuestión mucho más relacionada con las cantidades elevadas, la frecuencia, el consumo compulsivo y determinados comportamientos asociados al alcohol. Es una diferencia importante desde el punto de vista de la salud pública, pero también desde el punto de vista de la comunicación. Porque el consumidor necesita mensajes claros y, al mismo tiempo, suficientemente precisos para entender qué se está intentando prevenir.
La salud sigue marcando la agenda.
El Parlamento Europeo continúa reclamando medidas contra el consumo perjudicial de alcohol y una estrategia europea actualizada. Entre las propuestas debatidas se encuentran una información sanitaria más visible en las bebidas alcohólicas, medidas específicas para proteger a los menores y actuaciones para reducir su exposición a la publicidad. El propio historial de la política comunitaria demuestra que el etiquetado seguirá siendo uno de los campos de batalla.
La Comisión Europea ya ha trabajado durante años sobre la información de ingredientes y la declaración nutricional de las bebidas alcohólicas. Actualmente, las bebidas con más de 1,2 % de alcohol están exentas, con carácter general, de la obligación de incluir la lista completa de ingredientes y la declaración nutricional, aunque el marco europeo ha ido evolucionando hacia una mayor información al consumidor.
Y el sector del vino ya está viviendo esa transformación.
Desde diciembre de 2023, la normativa europea exige proporcionar información sobre ingredientes y valores nutricionales, permitiendo que buena parte de esa información se facilite mediante medios electrónicos, como un código QR, mientras determinados datos deben aparecer en la etiqueta física. Por tanto, el debate que ahora se abre no es si habrá más información para el consumidor. La cuestión es, qué información sanitaria se incorporará, cómo se formulará y si será proporcional al riesgo que se pretende combatir.
Un terreno especialmente delicado para el vino.
La UIV valora positivamente que el nuevo texto diferencie entre consumo de alcohol y consumo perjudicial, al considerar que permite orientar las medidas de prevención hacia los comportamientos de mayor riesgo.
El precedente irlandés.
La cuestión del etiquetado demuestra hasta qué punto el asunto sigue abierto. Irlanda ya ha avanzado con una legislación que obliga a incluir advertencias sanitarias en las bebidas alcohólicas, una medida que entró en vigor en mayo de 2026. El Parlamento Europeo ha seguido con atención esta evolución dentro de las medidas de prevención del cáncer.
Lo que ocurra ahora en Bruselas será importante porque puede marcar el tono de las futuras iniciativas comunitarias.

Redacción La Gaceta del Vino
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