El plátano manzano, una de las frutas más apreciadas de Cuba
El plátano manzano es una variedad de Musa sapientum y ha sido tradicionalmente una de las más populares y abundantes de Cuba. La planta es más alta y menos robusta que la del plátano macho, el plátano burro o el plátano fruta, y presenta ciertas similitudes con la variedad conocida como plátano enano.
Su fruto es de cilíndrico, color amarillo y tamaño medio. Destaca por su intenso aroma y su sabor dulce, características que han convertido al plátano manzano en uno de los preferidos por los consumidores cubanos. A pesar de que variedades como el enano o el Johnson producen frutos de mayor tamaño, el manzano continúa siendo muy valorado por sus cualidades organolépticas.
Durante décadas, tanto las fincas como los patios de numerosas viviendas rurales contaban con plantaciones de plátano manzano. Los mercados y puestos de venta de frutas también solían estar abastecidos con abundantes racimos de esta variedad.
Desde el punto de vista nutricional, los azúcares presentes en el plátano manzano están compuestos en gran parte por azúcares reductores, una característica que lo diferencia de otras variedades como el plátano enano o el morado, en las que predomina la sacarosa.
Aunque fue una fruta muy abundante en toda Cuba, su presencia disminuyó debido a la aparición de enfermedades que afectaron a los cultivos. Sin embargo, en los últimos años se ha observado una recuperación gradual de esta variedad, que vuelve a ocupar un lugar destacado entre las frutas tradicionales de la isla.
Como ocurre con la mayoría de los plátanos, el plátano manzano se cosecha cuando aún está verde y completa su proceso de maduración durante el transporte y el almacenamiento. Los frutos alcanzan su punto óptimo de consumo cuando la piel adquiere un tono amarillo intenso y aparecen pequeñas manchas marrones en la cáscara.
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