Vega Sicilia mira al Atlántico: 20 millones de euros para construir su nueva historia en Galicia
Tempos Vega Sicilia presenta Deiva 2024, su primer vino blanco elaborado en España.
Un proyecto de largo recorrido que lleva el prestigio de una de las grandes casas del vino español a Rías Baixas y reivindica el potencial del Albariño como variedad de dimensión internacional.
Hay decisiones empresariales que responden a una oportunidad comercial y otras que nacen de una convicción. La llegada de Tempos Vega Sicilia a Galicia parece pertenecer a la segunda categoría.
El grupo bodeguero ha presentado Deiva 2024, su primer vino blanco elaborado en España, después de años de trabajo y una inversión inicial de 20 millones de euros en viñedos e instalaciones en Crecente (Pontevedra).
La operación comenzó a tomar forma en 2018, con las primeras adquisiciones de viñedos en Rías Baixas. Ocho años después, el proyecto cuenta con 24 hectáreas propias y una nueva bodega que representa la apuesta de la compañía por desarrollar un gran vino blanco con identidad propia, capacidad de evolución y proyección internacional.
La primera edición de Deiva apenas alcanza las 32.000 botellas, una producción deliberadamente limitada que refleja el carácter inicial de un proyecto que pretende crecer con el conocimiento de cada parcela y cada vendimia.
Dos territorios, una misma variedad
Uno de los aspectos más interesantes de Deiva es la combinación de dos subzonas muy diferentes de Rías Baixas: Val do Salnés y Condado do Tea. La primera, con una mayor influencia atlántica, aporta frescura, acidez y tensión. La segunda, de carácter más continental y temperaturas generalmente superiores, contribuye con madurez, volumen y estructura.
La apuesta es elaborar un Albariño que integre ambas expresiones y vaya más allá de los perfiles más habituales de la variedad. El proyecto cuenta con viñedos en las fincas Caxín y Sisán, en Val do Salnés, y Palancas, Framilo y Valexie, en Condado do Tea. Deiva 2024, elaborado íntegramente con Albariño y con una crianza de 18 meses, constituye la primera expresión comercial de esta búsqueda.
La paciencia como inversión
Los 20 millones de euros destinados al proyecto reflejan que Tempos Vega Sicilia no ha llegado a Galicia para realizar una operación oportunista. La adquisición progresiva de viñedos, el conocimiento de los suelos y la construcción de una bodega adaptada a las características de sus parcelas forman parte de una estrategia de largo plazo. La nueva instalación dispone de depósitos de diferentes capacidades para permitir vinificaciones separadas y espacios de crianza con hormigón, granito y grandes recipientes de madera.
El grupo ha querido desarrollar el proyecto escuchando a los viticultores de la zona y comprendiendo las particularidades de un territorio con una personalidad vitivinícola muy definida. Como ha señalado su consejero delegado, Pablo Álvarez, Deiva no representa la culminación de un proyecto, sino el comienzo de un camino que pretende mejorar con cada añada.
El Albariño ante el reto de los grandes blancos
La entrada de Vega Sicilia en Rías Baixas tiene también una lectura sectorial.
El Albariño es una de las variedades blancas españolas con mayor reconocimiento internacional, pero todavía tiene recorrido para consolidar su presencia entre los grandes vinos blancos de guarda del mundo.
La apuesta de Tempos Vega Sicilia supone un respaldo empresarial importante a esa posibilidad. No basta con elaborar un buen vino: se trata de demostrar que una variedad, un territorio y una determinada filosofía de elaboración pueden construir una identidad reconocible y perdurable.
Deiva nace con una responsabilidad añadida: demostrar que el prestigio de una gran casa del vino también puede construirse mirando hacia nuevos territorios.
Vega Sicilia ha tardado ocho años en dar forma a su proyecto gallego. Ahora comienza la parte más importante: dejar que el vino hable por sí mismo y que el tiempo confirme la dimensión de esta apuesta.

Redacción La Gaceta del Vino
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