Trump aplaza los aranceles del 50% a vino, bebidas alcohólicas y lácteos de Canadá
Washington retrasa tres días la entrada en vigor de las nuevas tarifas mientras Estados Unidos y Canadá intensifican las negociaciones comerciales
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido aplazar durante tres días la entrada en vigor de los nuevos aranceles del 50% previstos para determinados productos procedentes de Canadá, en un momento en el que ambos países tratan de cerrar un acuerdo comercial.
Las nuevas tarifas, que inicialmente debían comenzar a aplicarse el 19 de agosto, han quedado temporalmente retrasadas hasta el 22 de agosto, según las últimas informaciones sobre las negociaciones entre Washington y Ottawa. El objetivo es disponer de más tiempo para alcanzar un entendimiento que evite una nueva escalada de la guerra comercial entre ambos países.
Entre los productos que podrían verse afectados se encuentran bebidas espirituosas, vino, cerveza y sidra, además de una amplia relación de productos lácteos, entre ellos leche, nata, suero lácteo deshidratado y concentrados de proteína de suero.
La medida forma parte del paquete de aranceles anunciado por Trump en julio al amparo de la Sección 338 de la Tariff Act de 1930, con el que la Administración estadounidense pretende responder a lo que considera un trato discriminatorio de Canadá hacia determinados productos estadounidenses. El arancel adicional previsto es del 50% y afecta a productos que, hasta ahora, podían beneficiarse de las condiciones establecidas bajo el acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá.
El vino y las bebidas alcohólicas, en el centro de la disputa
El sector de bebidas alcohólicas se encuentra especialmente pendiente de la evolución de las conversaciones. La Administración Trump sostiene que Canadá ha aplicado medidas que perjudican a las bebidas estadounidenses, después de que varias provincias canadienses retiraran de sus establecimientos públicos numerosas referencias procedentes de Estados Unidos.
La decisión de aplazar los aranceles ha sido recibida favorablemente por la industria estadounidense de bebidas espirituosas. Chris Swonger, presidente y CEO del Distilled Spirits Council of the United States (DISCUS), ha valorado positivamente que la Administración continúe buscando una solución a las restricciones comerciales que afectan al sector y ha reclamado una resolución permanente de la disputa.
El problema trasciende al mercado estadounidense. Un incremento arancelario de estas características puede terminar repercutiendo en toda la cadena comercial, desde importadores y distribuidores hasta establecimientos y consumidores finales, especialmente en productos como el vino y las bebidas espirituosas, donde los márgenes y los costes logísticos ya tienen un peso considerable.
También los productos lácteos
La lista de productos afectados incluye asimismo numerosas categorías del sector lácteo. Entre ellas figuran diferentes presentaciones de leche y nata, productos de suero, concentrados de proteína de suero, caseína y caseinatos, entre otros productos relacionados.
La cuestión de los productos lácteos constituye uno de los principales puntos de fricción entre ambos países, especialmente por el sistema canadiense de contingentes arancelarios y por las condiciones de acceso al mercado canadiense para los productores estadounidenses.
Trump vuelve a poner sobre la mesa el Keystone XL
En paralelo a las negociaciones comerciales, Trump ha recuperado otro asunto de gran relevancia para las relaciones económicas entre Estados Unidos y Canadá: el oleoducto Keystone XL.
El presidente estadounidense afirmó que el proyecto, que calificó como una infraestructura que fue “asesinada hace mucho tiempo por Sleepy Joe Biden”, podría ser “despertado de la tumba”. Trump no ofreció, sin embargo, detalles sobre cómo podría retomarse el proyecto ni sobre los plazos para hacerlo.
El Keystone XL fue cancelado durante la Administración de Joe Biden después de años de controversia política y medioambiental. Su posible recuperación volvería a situar las relaciones energéticas entre Estados Unidos y Canadá en el centro de la agenda bilateral.
Tres días para evitar una nueva escalada
El aplazamiento ofrece ahora un margen muy reducido para que Washington y Ottawa intenten alcanzar un acuerdo. El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha reconocido que se ha producido un avance significativo en las conversaciones, aunque todavía quedan cuestiones importantes por resolver.
Para el sector agroalimentario y de bebidas, estos tres días pueden resultar decisivos. La entrada en vigor de un arancel adicional del 50% sobre productos como vino, cerveza, sidra y bebidas espirituosas supondría un importante incremento del coste de acceso al mercado estadounidense y podría alterar los flujos comerciales entre ambos países.
La incertidumbre, por tanto, continúa. El 22 de agosto aparece ahora como la nueva fecha clave, salvo que las negociaciones permitan alcanzar antes un acuerdo que evite finalmente la aplicación de estos aranceles

Redacción La Gaceta del Vino
Suscribirse
Reciba nuestras noticias en su email