Henkell Freixenet negocia la compra de Maison Pommery para impulsar su negocio de champán
El gigante alemán de los espumosos Henkell Freixenet ha iniciado conversaciones para adquirir una participación mayoritaria en el grupo francés Maison Pommery & Associés (antiguo Vranken-Pommery Monopole). La operación, que arrancó en junio y se prevé que se alargue hasta agosto, permitiría al grupo alemán sumar unos 290 millones de euros de ingresos anuales a los 1.250 millones que facturó en 2025
¿Por qué Henkell Freixenet quiere comprar Pommery?
La operación responde a varias necesidades estratégicas:
· Diversificar su negocio de espumosos. El cava atraviesa un momento delicado: en 2025 sus ventas cayeron un 10% en valor (hasta 2.048 millones) y un 13% en volumen (190 millones de botellas). La sequía en el Penedés redujo la producción de cava hasta un 30% en 2024, obligando a Freixenet a sustituir su cava por otros espumosos en mercados como el DACH (Alemania, Austria y Suiza).
· Fortalecer su presencia en champán, un segmento que ha resistido mejor el descenso del consumo. Actualmente Henkell ya opera la marca Alfred Gratien en la Denominación de Origen Champagne, pero su presencia es modesta comparada con otros espumosos como el prosecco.
· Crear un líder mundial de los espumosos. La unión de ambas compañías daría lugar a «un actor global de los vinos espumosos, con un porfolio de marcas fuertes y complementarias».
Maison Pommery: un coloso ahogado en deudas
Del otro lado de la mesa, Maison Pommery busca un salvavidas. La casa de champán, fundada en Reims y propietaria de las marcas Pommery, Vranken, Pompadour y Charles Lafitte, arrastra dificultades económicas. Su deuda financiera neta alcanzaba los 754,4 millones de euros a cierre de 2025, y en abril de 2026 tuvo que aplazar la publicación de sus cuentas anuales para renegociar sus obligaciones financieras.
Una operación sujeta a plazos y condiciones
Ambas compañías han confirmado que las negociaciones son exclusivas por un periodo de dos meses. La operación está sujeta a auditorías, contratos definitivos y aprobaciones regulatorias, y no hay garantía de que finalmente se concrete. Mientras tanto, Maison Pommery ha asegurado que su actividad continúa con normalidad.

Redacción La Gaceta del Vino
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