Grupo Rioja se transforma en Esencia Rioja para adaptar la Denominación a los nuevos espacios de influencia
La Asamblea General de la asociación, que agrupa a 23 bodegas, aprueba el cambio de nombre y una renovación estratégica en una jornada celebrada hoy en Logroño. El objetivo: trasladar el relato de Rioja más allá del vino, conectando con la gastronomía, la cultura y los nuevos hábitos de consumo
La asociación que durante más de una década se denominó Grupo Rioja ha pasado a llamarse oficialmente Esencia Rioja. El cambio fue aprobado esta mañana por unanimidad en la Asamblea General extraordinaria celebrada en la sede del Consejo Regulador de la DOCa Rioja, en Logroño, con la asistencia de representantes de las 23 bodegas que integran la entidad.
La jornada, titulada «De Grupo Rioja a Esencia Rioja: evolución, identidad y futuro«, sirvió no solo para rubricar el nuevo nombre, sino para trazar una hoja de ruta que busca reposicionar la marca Rioja en un contexto de caída del consumo tradicional, fragmentación de canales y emergencia de nuevos perfiles de consumidor. El acto contó con la participación del presidente del Consejo Regulador, Fernando Salamero, y del director de Estrategia de la entidad, Javier Sanz, así como con expertos en comunicación y tendencias de consumo.
Del asociacionismo a la esencia: por qué el cambio
Fundado en 2013 como Grupo Rioja, el colectivo nació con el objetivo de agrupar a bodegas de diferentes tamaños para defender los intereses comunes de la Denominación frente a la creciente competencia de otras DO y la atomización del mercado. Más de una década después, la asociación ha decidido dar un giro estratégico.
«El nombre Grupo Rioja cumplió su función, pero hoy necesitamos transmitir algo más que una agrupación empresarial. Queremos contar qué es Rioja más allá del vino: su territorio, su historia, su cultura y su capacidad de adaptación», explicó durante su intervención Javier Sanz, director de Estrategia de la nueva Esencia Rioja. «No somos un grupo cerrado, somos la esencia de algo más grande», añadió.
La asamblea aprovechó para presentar un documento de renovación que incluye tres ejes principales:
1. La contribución histórica de la asociación al desarrollo de la Denominación, con especial énfasis en el impulso de la promoción internacional y la defensa del origen.
2. La adaptación de la marca Rioja a los nuevos espacios de influencia, entendiendo que el vino ya no solo se consume en restaurantes o tiendas especializadas, sino en festivales, experiencias gastronómicas y entornos digitales.
3. Madrid como laboratorio de tendencias, una apuesta concreta por convertir la capital en un punto de pruebas para nuevos formatos, narrativas y alianzas con sectores creativos.
Madrid, el termómetro de lo que viene
Uno de los puntos más novedosos del plan presentado hoy es la creación de un observatorio de tendencias con sede en Madrid, que funcionará como un «living lab» para testar nuevas propuestas de consumo, maridajes con cocina fusión, vinos desalcoholizados de alta gama y experiencias inmersivas vinculadas al mundo del vino.
«Madrid es hoy el gran termómetro de los cambios culturales y de consumo en España. Allí se concentran los públicos más jóvenes, los prescriptores internacionales y los medios de comunicación. Si queremos saber hacia dónde va el vino, tenemos que estar allí», señaló Fernando Salamero, presidente del Consejo Regulador, en su intervención. El observatorio, que se espera esté operativo a finales de 2026, contará con catas dinámicas, colaboraciones con escuelas de hostelería y un programa de residencias para sumilleres y creadores de contenido.
Un contexto de crisis que exige reinventarse
El cambio de identidad no es un mero ejercicio cosmético. El sector vitivinícola riojano atraviesa uno de sus momentos más delicados. Las ventas de Rioja cayeron un 4,5% en 2025 hasta los 229,4 millones de litros, su peor dato desde 2001. La caída del consumo interno, los aranceles a la exportación en Estados Unidos y la creciente popularidad de los vinos sin alcohol en generaciones más jóvenes han obligado a la Denominación a repensar su estrategia.
«Esencia Rioja no es una huida hacia adelante, es una adaptación consciente. Hemos entendido que el vino ya no solo se vende como producto, sino como parte de una experiencia cultural. Y Rioja tiene mucho que contar en ese terreno», concluyó Sanz.
La asociación, que ahora operará bajo el nombre de Esencia Rioja, mantendrá su estructura de 23 bodegas asociadas, entre las que se encuentran firmas históricas como Bodegas Riojanas, Hacienda López de Haro, Matsu, Bardos y Viñedos El Pacto. El nuevo nombre y la nueva estrategia serán presentados oficialmente al público el próximo mes de junio en un evento en Madrid que contará con catas, mesas redondas y la participación de chefs, sumilleres y periodistas especializados.

Redacción La Gaceta del Vino
Suscribirse
Reciba nuestras noticias en su email