La OIV anuncia una caída del consumo del 3% con 208 millones de hectolitros
La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) ha señalado, en su informe de coyuntura del pasado día 12 de mayo, que el consumo de vino en 2025 cayó un 2,7% hasta los 208 millones de hectolitros, tras las desastrosas cifras del año pasado que nos retrotrajeron a 1961, todo en un escenario de cosecha corta con 227 millones de hectolitros, solo un 0,6% superior al caótico 2024.
El consumo cayó por vez primera en los Estados Unidos, mayor consumidor mundial, hasta los 31,90 millones de hectolitros, un 4,3% menos, con incidencia de los vaivenes de la Administración Trump con la política arancelaria; un 3,2% reculó en Francia hasta los 22,00 millones de hectolitros y un 9,4% en Italia hasta los 20,20 millones de hectolitros. España perdió un 5,2% hasta los 9,40 millones de hectolitros.
Aumentó su consumo Brasil un 42% hasta los 4,40 millones de hectolitros; un 11% Rumanía hasta los 3,50 millones y un 7% Japón hasta situarse en 3,30 millones de hectolitros.
La superficie vitícola ha reculado de nuevo un 0,8% hasta los 7,00 millones de hectáreas con España a la cabeza con 919.000 hectáreas, con caída del 1,3%, por delante de Francia, con 740.000 hectáreas y un 4,4% menos y China con 733.000 hectáreas, misma cifra que el pasado año. Italia es cuarta con 726.000 hectáreas y pérdida del 0,3%.
Por el contrario, la superficie de Brasil se ha incrementado un 9,6% hasta las 91.000 hectáreas, un 2,1% la de India que se sitúa ya en 197.000 hectáreas, parte de ellas dedicadas a uva de mesa y pasas, y Uzbekistán con un 0,7% más hasta las 125.000 hectáreas.
Italia, con 44,40 millones de hectolitros, vuelve a ser el primer productor, con aumento del 0,7%, seguido de Francia, con 36,10, con leve subida del 0,1% y España con 28,70 millones de hectolitros, un 7,7% menos que en 2024; mientras Estados Unidos se retrotrajo un 5,3% hasta los 20 millones de hectolitros.
Brasil experimentó el pasado año un incremento de la producción del 80,6% hasta los 2,80 millones de hectolitros, tras un 2024 desastroso; Moldavia lo hizo en un 53%, tras un flojo 2024, hasta 1,80 millones de hectolitros; Nueva Zelanda aumentó un 31,5% hasta los 3,70 millones de hectolitros y Grecia un 17% hasta 1,60 millones de hectolitros.
El comercio internacional del vino disminuyó durante 2025 un 4,7% hasta los 94,80 millones de hectolitros por un montante de 33.800 millones de euros, un 6,7% menor a los ingresos de 2024, con un precio medio de 3,57 euros el litro.
Los mayores exportadores en volumen han sido Italia con 21,00 millones de hectolitros, seguido de España con 19,60 millones y Francia con 12,50 millones, todos ellos con pérdidas significativas. Mientras las importaciones las encabeza Alemania con 12,90 millones, seguida de Estados Unidos con 12,00 millones y Reino Unidos con 11,90 millones de hectolitros.
El vino envasado supone en estos momentos el 51% del total, mientras el espumoso alcanza el 11,2%, el bag in box se sitúa en el 3,6% y el vino a granel en el 34,1%, por lo que todas las ventas en envases superiores a dos litros acaparan el 37,8%, una tendencia imparable en estos momentos, especialmente por la fortaleza en los mercados internacionales de Australia, Nueva Zelanda y Chile en estos dos segmentos.

Periodista. Miembro de AEPEV y FIJEV
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