El verdadero enemigo del vino español: la incertidumbre en la relación con EE.UU. agrava la crisis del sector
El cruce de declaraciones entre la Casa Blanca y el Gobierno español genera una incertidumbre devastadora para las bodegas, que no saben si prepararse para un embargo, unos aranceles o una vuelta a la normalidad
Si hace apenas unos días el escenario para el vino español en Estados Unidos era preocupante, ahora roza el desconcierto absoluto. La crisis diplomática abierta entre Madrid y Washington ha entrado en una fase de confusión máxima que, según todos los analistas, resulta aún más dañina para el sector exportador que un conflicto abierto y predecible.
El pasado miércoles 4 de marzo de 2026 se produjo un insólito cruce de versiones contradictorias. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que España había «acordado cooperar con el ejército estadounidense» tras las amenazas de Donald Trump de cortar «todo el comercio» bilateral. «Creo que escucharon el mensaje del presidente alto y claro», declaró Leavitt .
Sin embargo, apenas unas horas después, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, desmentía categóricamente cualquier cambio de postura. «Refuto (a la portavoz de la Casa Blanca). La posición del Gobierno español sobre la guerra en Oriente Medio, el bombardeo de Irán y el uso de nuestras bases no ha cambiado ni una pizca», afirmó en una entrevista radiofónica .
Esta falta de sintonía diplomática, lejos de ser una anécdota, se ha convertido en el peor enemigo para un sector vitivinícola que ya acumulaba caídas del 14% en sus ventas a Estados Unidos durante 2025, hasta los 288,3 millones de euros .
El limbo comercial: peor que el conflicto declarado
«Lo que nos genera todo esto es un estrés», declaraba recientemente Felipe Nalda, presidente del Consejo Regulador de los vinos de Toro, en declaraciones recogidas por Antena 3. La razón es sencilla: «La confianza del comprador se va a ver tocada» . Y sin confianza, no hay contratos.
La situación actual supone una «vuelta de tuerca más en la incertidumbre de la política estadounidense», según Rafael Pico, presidente de Asoliva, la asociación que agrupa a los exportadores de aceite de oliva, un sector hermano del vino en su exposición al mercado americano . El aceite de oliva sufrió una caída aún más acusada en 2025, del 27,7%, al pasar de 1.000 millones a 732 millones de euros en ventas .
El problema de fondo es que las bodegas necesitan planificar con meses, incluso años, de antelación invertido, tienes que seguir invirtiendo en promociones. Todo el dinero que has destinado no lo puedes dejar de golpe porque haya algunos aranceles que hayan aumentado el precio de tus vinos» .
Pero, ¿cómo planificar cuando ni siquiera los gobiernos saben explicar cuál es la posición oficial?
La angustia del sector se explica por un dato incontestable: no hay un mercado alternativo a Estados Unidos. Así de rotunda se mostraba María Naranjo, directora de Industria Agroalimentaria de ICEX. Según Naranjo, no existe un destino que iguale a EE.UU. en precio y volumen de ventas, por lo que mantener la presencia española en ese país es «fundamental» .
Los datos de 2025 reflejan la magnitud del desplome. Las exportaciones totales de España a Estados Unidos cayeron un 8%, hasta los 16.720 millones de euros, el nivel más bajo desde 2014. Mientras tanto, las compras a EE.UU. aumentaron un 7%, ampliando el déficit comercial hasta los 13.500 millones de euros .
El vino, junto al aceite de oliva, es uno de los productos más castigados. La caída del 14% en 2025 se suma a la incertidumbre sobre qué ocurrirá en 2026. Especialmente preocupante es la situación de los vinos espumosos como el Cava, cuyo principal mercado exterior es precisamente Estados Unidos.
La montaña rusa judicial y política
Para añadir más confusión, el panorama regulatorio también ha vivido vaivenes espectaculares. El pasado 20 de febrero, el Tribunal Supremo de Estados Unidos declaró inconstitucionales los aranceles recíprocos que la administración Trump impuso al amparo de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) .
La sentencia, que resolvía el caso VOS Selections, Inc v Trump, fue una victoria para los importadores y productores que habían sufrido los gravámenes durante el último año. El tribunal, con una mayoría de 6-3, determinó que el presidente se había extralimitado en el uso de sus poderes de emergencia .
Sin embargo, la alegría duró poco. Trump calificó la decisión de «desgracia» y anunció de inmediato que tenía «un plan de respaldo» para imponer nuevos aranceles bajo otra base legal, posiblemente utilizando la Trade Act de 1974 . Esta reacción mantiene a las bodegas en vilo, sin saber si podrán solicitar la devolución de los aranceles ya pagados —con intereses de demora— o si dentro de unos meses se encontrarán con nuevas barreras .
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, añadió más leña al fuego al justificar las amenazas contra España: «Cualquier cosa que ralentice nuestra capacidad para involucrarnos y llevar a cabo esta guerra de la manera más rápida y efectiva pone en riesgo vidas americanas. Los españoles pusieron en riesgo vidas americanas» .
La respuesta del sector: resistir a toda costa
Pese al escenario de indefinición, las bodegas españolas tienen claro que no pueden permitirse abandonar el mercado estadounidense. Como señalaba José Luis Benítez, secretario general de la Federación Española del Vino (FEV), «precisamente en este momento de aranceles e incertidumbre es cuando hay que estar ahí» .
La situación resulta especialmente paradójica si se considera el potencial del sector vitivinícola español. España cuenta con la mayor superficie de viñedo del mundo —cerca del 30% de todas las vides europeas— y es el tercer productor del continente tras Francia e Italia . Sin embargo, es solo el séptimo proveedor de vino de Estados Unidos.
Conclusión: la indefinición como peor enemigo
El análisis de la crisis actual lleva a una conclusión inevitable: el conflicto abierto, con posiciones claras por ambas partes, permite a las empresas adaptarse. Saber que hay un arancel del 15%, aunque sea malo, al menos permite calcular precios, ajustar márgenes y planificar estrategias.

Redacción La Gaceta del Vino
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