Guía de Gourmets cumple 28 años de trabajo a favor del vino
Tanto las revistas de vino como las guías dedicadas a él pasan por un momento delicado y difícil. Como el periodismo en España. Son las consecuencias de la crisis, ya que cuando la motosierra del poder entra en acción, la información es uno de los pr
Este país debe mucho a personas como Francisco López Canís, editor de esta Guía, pero también de la revista Gourmets, mentor del Salón del Gourmet y del Club de Vinos con el mismo nombre. Si todo este conglomerado empresarial nació de la nada o de debajo de la nada cuando el mundo de la gastronomía se ceñía al entusiasmo de unos cuantos quijotes, no parece que la crisis vaya a poder con él, aunque sí le va a dar algún que otro espectacular bocado.
Y en este contexto tan complejo, Guía de Vinos Gourmets, coordinada por un entusiasta Ignacio Crespo, y arropada por un elenco de 22 profesionales, esencialmente de la sumillería y la enología, pero también de la empresa distribuidora, se erige como un importante referente del vino español.
Como cualquier guía de las que hoy perduran en el panorama nacional (Peñín, Repsol, Proensa, Mi Vino…), sus puntuaciones y método de selección pueden y deben ser discutidas, criticadas, analizadas y contrastadas porque, igual que en cada español vive un seleccionador nacional de fútbol, en cada aficionado al vino se encarna un crítico de amplia sapiencia. Pero lo importante es su baremo. Su trabajo arduo y honesto. Su seriedad a la hora de seleccionar lo que el equipo de cata considera los mejores vinos de España. En definitiva, un termómetro que, año tras año, mide la temperatura del vino nacional y, a la par, sirve de referencia para ver cuál es la calidad media de esos vinos.
En esta ocasión, el equipo de la Guía de Gourmets ha catado a ciegas un total de 4.820 vinos, en tandas no superiores a 20 vinos, y ha juzgado y puntuado, tras considerar su selección, 1.324 vinos. Ha recogido, además, información de 1.273 bodegas, 324 tiendas especializadas, 125 zonas vinícolas y ha dedicado su capítulo de vinos extranjeros al Este de Europa con análisis de Bulgaria, Croacia, Eslovenia, Rumanía, Rusia y Ucrania.
Ignacio Crespo, su actual cabeza visible, nos decía que la conclusión más importante de la Guía de 2013 es que muestra una creciente tendencia a la calidad del vino español que va desde los cavas y espumosos a los blancos y rosados más sencillos y a los tintos más complejos, desde las crianzas oxidativas o biológicas más comunes a los generosos más sutiles…Y esa es una buena noticia. Quizás la mejor noticia que nos podían dar en una España adormecida por su situación donde el sector agroalimentario, en general, y el del vino, en particular, es de los pocos que sobreviven gracias a la exportación. Y esperemos ahora que gracias también a ese pequeño, pero esperanzador, repunte del consumo interno que acaba de producirse.
Guía de Gourmets, que ya ha dado un paso en firme hacia las nuevas tecnologías, se nos presenta como un halo de esperanza de ese mundo del vino que, pese a todo, pervive y mejora cada día; como un instrumento útil para aquellos que quieran conocer nuevos vinos o contrastar su propia opinión con la de un grupo de expertos y, sobre todo, como claro ejemplo de que la información, al menos la de gastronomía y vinos, no ha muerto y, pese al pesimismo de la situación, continúa gozando de buena salud. Por vosotros. Con vino, claro está.

Periodista. Miembro de AEPEV y FIJEV
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