El techo de España en la exportación
Cuando 2011 cerró con unas ventas récord en exportación de 22,31 millones de hectolitros por valor de 2.200 millones de euros, muchos pensamos que España estaba tocando techo en un mercado internacional cada día más abierto y global, pero también más
Pero lo cierto es que tanto los datos globales como los de venta a granel mejoraban ostensiblemente los resultados de años anteriores y, además, aparecía una clara tendencia de elevar el precio medio en todas las categorías. Pues bien, ahora cuando el Observatorio Español del Mercado del Vino, que sabiamente dirige Rafael del Rey, ha ofrecido las cifras del primer semestre de 2012, aquellos agoreros de antaño se quejan de que los actuales precios no se van a mantener toda la vida y podríamos llegar a tener un pinchazo como el de la burbuja inmobiliaria.
Aunque luego matizaremos cuál puede ser el escenario de futuro, lo cierto es que en estos momentos soplan vientos favorables para el mundo del vino y es momento de sentar las bases para incrementar las ventas, tanto en el exterior como en el interior, para que el sector consiga consolidar esa tendencia, independientemente de que en el futuro haya años en el que precio medio vuelva a bajar.
Lo cierto es que los datos a junio de 2012, cuando todos esperábamos una leve caída de las ventas en volumen y un aumento en valor por la casi inexistencia a fin de campaña de vino a granel en las bodegas, lo cierto es que la lectura de los datos, a menos hasta el mes de junio, indican otra cosa. Las exportaciones han crecido un 3,4% en valor hasta los 10,73 millones de hectolitros y un 13,5% en valor hasta los 1.143 millones de euros. Estas cifras se producen en un contexto donde la subida del precio medio del vino a granel es alta y donde la oferta comienza a escasear, tendencia que probablemente se va a mantener hasta el mes de noviembre en que las operaciones de granel con el vino nuevo de 2012 echen a andar.
El vino a granel en su conjunto cayó durante 2012 un 2,1% en volumen hasta situarse en 5,88 millones de hectolitros, que no está nada mal. Pero su precio se elevó en conjunto hasta los 254 millones de euros, con un crecimiento del 24%. Y curiosamente, esta subida se produjo, sobre todo, en el vino más básico, el que se vende sin indicación de procedencia ni variedad, que experimentó un alza superior al 26% en su precio con una leve caída en volumen, por escasez de oferta, del 3,2%.
El vino envasado, merced a este tirón general, experimentó un aumento del 15,5% en volumen en su conjunto hasta los 3,71 millones de hectolitros y algo más de un 12% en valor hasta conseguir facturar 660 millones de euros, con un precio medio de 1,78 euros por litro, casi un 3% menor que en el mismo periodo de 2011.
La vendimia de este año ha comenzado con signos de euforia en los viticultores que ven como el precio de la uva sube en algunos casos por encima del 50% en relación con el de años anteriores. Pero este dato, que puede y debe resultar positivo, ha de venir acompañado de una política inteligente en las exportaciones que pase por incrementar el número de nichos de mercado y de servir a los clientes habituales y nuevos, aunque sea a costa de comprar y revender vino allá donde lo haya.
La locura por participar en la World Bulk Wine Exhibition es una prueba de ello. Pero curiosamente, el certamen crece por la mayor presencia de los competidores de España, que una vez más podría dormirse en los laureles, dejar de servir a sus clientes habituales y encontrarse con una desagradable sorpresa cuando las cosechas se incrementen. Ojalá aprendamos de errores pasados y seamos, como Ulises, capaces de llevar nuestro velero hasta el puerto de Ítaca.

Periodista. Miembro de AEPEV y FIJEV
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