El mundo bebe menos vino: el consumo cae un 2,7% y los grandes mercados tradicionales acusan el golpe
Italia y Estados Unidos explican por sí solos el 62% del descenso mundial, mientras Brasil, México, Portugal y otros mercados emergentes avanzan
El mercado mundial del vino continúa perdiendo volumen. En 2025 se consumieron alrededor de 20.800 millones de litros, un 2,7% menos que en 2024, lo que supone una reducción de unos 570 millones de litros en un solo año.
Según las estadísticas de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y el análisis de la American Association of Wine Economists (AAWE), el consumo mundial descendió hasta 208 millones de hectolitros, el nivel más bajo desde 1961. Además, la tendencia no es puntual: desde 2018 el consumo mundial se ha reducido aproximadamente un 14%.
Italia y Estados Unidos concentran buena parte del retroceso
Italia registró la mayor caída en términos absolutos. Su consumo descendió en 210,5 millones de litros, un 9,4%, hasta situarse en aproximadamente 2.020 millones de litros. Estados Unidos, aunque sigue siendo el principal mercado mundial, también redujo su consumo un 4,3%, hasta 31,9 millones de hectolitros, frente a los 33,3 millones de 2024. Entre ambos países explican aproximadamente el 62% del descenso mundial registrado durante el año.
Otros grandes mercados también retrocedieron: Alemania perdió alrededor de 80 millones de litros, China 72 millones y Francia 71,6 millones. El patrón es claro: la presión se concentra especialmente en los mercados tradicionales y maduros del vino.
Nueve de los diez grandes mercados consumen menos
La fotografía que dibuja la OIV es contundente. Nueve de los diez principales mercados mundiales redujeron su consumo en 2025. China registró una caída del 13%, mientras que Chile retrocedió un 17,5%, Países Bajos un 12,7% y Polonia un 11,9%.
Según la OIV, esta evolución responde a una combinación de factores económicos y cambios estructurales en los hábitos de consumo: menor frecuencia de consumo, nuevas generaciones menos vinculadas al vino y una creciente competencia por el gasto destinado al ocio y las bebidas.
Brasil desafía la tendencia
Frente a este escenario, algunos mercados continúan creciendo. El caso más destacado es Brasil, donde el consumo aumentó en 130,1 millones de litros, hasta 440,5 millones, lo que supone un crecimiento del 41,9%. El país ascendió así del puesto 15 al 12 entre los mayores mercados mundiales.
También crecieron con fuerza Georgia (+28,1%), México (+24,8%), Rumanía (+11%) y Portugal (+5,6%). Estas cifras muestran que, mientras algunos mercados históricos pierden volumen, otros todavía ofrecen importantes oportunidades de crecimiento para la industria.
España cae casi el doble que la media mundial
España tampoco escapó a la tendencia. El consumo se situó en 935,6 millones de litros en 2025, frente a los cerca de 987 millones del año anterior. Son 51,7 millones de litros menos, equivalente a una caída del 5,2%, prácticamente el doble del descenso medio mundial.
España representa aproximadamente el 4,5% del consumo mundial de vino. A pesar de mantener una posición destacada como potencia vitivinícola por producción y superficie de viñedo, el mercado interior sigue perdiendo volumen.
Portugal, el contrapunto ibérico
La comparación con Portugal resulta especialmente llamativa. Mientras España redujo su consumo un 5,2%, Portugal lo aumentó un 5,6%, hasta aproximadamente 5,9 millones de hectolitros. El país vecino continúa situándose entre los mercados con mayor consumo per cápita y demuestra una mayor resistencia que otros países europeos a la caída general de la demanda.
Menos consumo y un comercio internacional más débil
La caída del consumo coincide además con una producción mundial todavía contenida. La OIV estima que en 2025 se produjeron alrededor de 227 millones de hectolitros de vino, apenas un 0,6% más que en 2024, tercera campaña consecutiva de producción reducida.
Por su parte, las exportaciones mundiales de vino descendieron un 4,7% en volumen, hasta 94,8 millones de hectolitros, mientras que su valor cayó un 6,7%, hasta 33.800 millones de euros. La menor demanda y la incertidumbre derivada de las tensiones comerciales explican parte de esta evolución. Estados Unidos, además de reducir su consumo, disminuyó sus importaciones de vino hasta aproximadamente 5.500 millones de euros, un 12% menos que en 2024.
Un mercado en transformación
Los datos de 2025 reflejan un cambio profundo en el mapa mundial del vino. Los grandes mercados tradicionales continúan perdiendo volumen, mientras que países emergentes como Brasil, México o algunos mercados de Europa central y oriental muestran una evolución mucho más dinámica.
El vino mantiene una fuerte presencia internacional y el comercio sigue representando cerca del 46% del consumo mundial, pero la demanda evoluciona. El principal reto para bodegas, distribuidores y organizaciones del sector pasa por adaptarse a consumidores que beben vino de forma diferente, con menor frecuencia y en ocasiones de consumo distintas a las de generaciones anteriores.
El dato más importante de 2025 quizá no sea que el mundo haya dejado de beber 570 millones de litros de vino. Es que, por sexto o séptimo año consecutivo, la industria tiene que preguntarse quién será el consumidor de vino de la próxima década y qué vino estará dispuesto a beber.

Redacción La Gaceta del Vino
Suscribirse
Reciba nuestras noticias en su email