El mercado exterior ratifica su demanda de vino español
El crecimiento de las exportaciones españolas de vino durante el primer trimestre del año tiene una primera lectura bastante positiva tras el infausto año 2010 aunque enga aparejado con un ajuste de los precios
Las exportaciones españolas de vino han alcanzado durante el primer trimestre del año los 506 millones de litros, casi un 33% más que en idéntico periodo de 2010 y han crecido en valor casi un 21% hasta los 483 millones de euros, con una caída del precio medio delo 9% hasta los 95 céntimos por litro, según datos del Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV).
La primera lectura, tras el infausto año 2010, es bastante positiva, aunque el incremento de las ventas venga aparejado en líneas generales con un ajuste de los precios, como no podía ser de otra forma en un mercado cada vez más global y competitivo. Esa pérdida no afecta curiosamente ni a los vinos con denominación de origen, que mantienen el mismo precio medio del pasado año, ni a los vinos sin denominación de origen a granel, que únicamente han experimentando un retroceso de un céntimo por litro, y todo hace prever que lo recuperarán en las próximas ventas.
Baja el precio medio de los espumosos, con un aumento del 19% en volumen y sólo un 7% en valor, caen los vinos envasados sin denominación de origen, tanto en valor (4,6%) como en volumen (8,4%), lo que significa que incrementaron su precio medio, además de los vinos aromatizados, de licor y de aguja. Todos los que han perdido cuota tuvieron una evolución positiva muy importante el pasado año, por lo que todo hacer pensar que se trata de una ajuste entre oferta y demanda.
Pero el dato que se revela como importante es que en sólo tres meses, y partiendo de un año extraordinario como 2010 en que se vendieron 1.766 millones de litros, han salido al exterior 125 millones de litros más por un importe superior en 83 millones de euros.
Las ventas de vino a granel sin denominación de origen han alcanzado los 272 millones de litros, cerca de un 60% de las ventas totales, por un importe de 85 millones de euros, con un precio medio superior a los 31 céntimos. Estas cifras están un poco por encima de la venta media de vino no embotellado que en el mundo es aproximadamente del 56% y reflejan la auténtica realidad de un sector al que vuelven la espalda algunos empresarios, porque venden toda su producción embotellada y le salen las cuentas, y algunos políticos que, desde una óptica demagógica, piensan que van a terminar de un plumazo con las ventas de vino sin embotellar, en unos momentos en que este tipo de vinos cobran fuerza en Francia, Italia, Australia, Argentina, Chile o Nueva Zelanda, por poner algunos ejemplos.
Y es que lo importante es vender, cada cual de la forma que pueda, quiera o sepa. En estos momentos, muchas empresas españolas, y también de otros países, compaginan sus ventas de embotellado con las de granel, ya que la infraestructura de la que disponen los negociantes, figura poco representada en España pero sí en Francia, Italia o Gran Bretaña, les permite embotellar y vender con su nombre, amén de las ventajas de tipo ecológico que tiene el vender vino a granel para embotellar en origen frente al vino embotellado, cuyo transporte propicia mayores emisiones de CO2.
La coyuntura del mercado internacional es buena, especialmente si tenemos en cuenta que vivimos un proceso de crisis generalizada en el resto de los sectores. Y el año se prevé interesante, aunque no deberíamos olvidarnos de la recuperación del mercado interior. Eso sí, si los cantamañanas de la Unión Europea, que haberlos haylos, y de las Administraciones públicas españolas, algunos aún no se enteraron de que el vino figura en nuestro ordenamiento como un alimento, no la vuelven a fastidiar. Que de todo hay en la viña del Señor. Y nunca mejor dicho.

Periodista. Miembro de AEPEV y FIJEV
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