73% de la facturación exterior del vino español lo generan solo 117 empresas
El sector vitivinícola cierra 2025 con una ligera contracción, pero consolida su base exportadora y acelera su diversificación hacia mercados emergentes
El sector del vino en España ha cerrado el año 2025 con un balance agridulce. Por un lado, las cifras globales muestran una contracción moderada tanto en el número de empresas exportadoras como en la facturación total. Por otro, los datos revelan una realidad estructural que se consolida: la creciente concentración de las ventas exteriores en un reducido grupo de grandes bodegas, junto con una base de exportadores regulares que sigue ampliándose y una decidida apuesta por la diversificación de mercados.
Según el informe elaborado por la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) a partir de datos de ICEX España Exportación e Inversiones, 3.785 empresas exportaron vino en 2025, lo que supone un descenso del 1,8% respecto a 2024. La facturación total por exportaciones alcanzó los 2.982,3 millones de euros, un 2,8% menos que el año anterior, situándose en niveles similares a los de 2021.
Un sector con dos velocidades
El dato más revelador del informe es el altísimo grado de concentración que caracteriza al sector exportador español. 117 empresas —apenas el 3,1% del total de bodegas exportadoras— concentraron el 73,3% del valor total exportado, con ventas superiores a los 5 millones de euros cada una.
En el extremo superior de la pirámide, las 50 primeras empresas supusieron por sí solas el 56% del total exportado, mientras que las 1.000 primeras acumularon el 98% de la facturación. En el lado opuesto, el 54,1% de las empresas exportadoras facturaron menos de 25.000 euros cada una, un grupo que en conjunto apenas representó el 0,5% del valor total de las ventas exteriores.
Esta estructura bipolar refleja la madurez de un sector donde conviven grandes grupos con capacidad de inversión y presencia global junto a miles de pequeñas bodegas que dan sus primeros pasos en los mercados internacionales o mantienen una presencia testimonial.
La consolidación de los exportadores regulares
A pesar de la caída en el número total de empresas exportadoras, uno de los datos más positivos del ejercicio es la consolidación de la base de exportadores regulares: aquellas empresas que han exportado de forma continuada durante los últimos cuatro años.
En 2025, 2.329 bodegas se encuentran en esta categoría, dos más que el año anterior, y concentraron el 97,5% de la facturación total, con 2.908,4 millones de euros . Este dato confirma que el núcleo duro del sector exportador se mantiene sólido y comprometido con los mercados internacionales.
El número de empresas que iniciaron o retomaron la exportación en 2025 fue de 189, una cifra inferior a las 275 del año anterior, lo que refleja cierta cautela por parte de nuevas incorporaciones.
La diversificación geográfica como estrategia clave
Uno de los fenómenos más interesantes que ha atravesado el sector en los últimos años es la progresiva diversificación de sus mercados de destino. Según un informe de Del Rey AWM recogido por La Semana Vitivinícola, en 2025 España exportó vino y productos vitivinícolas a 189 mercados internacionales.
Hace una década, en 2016, los cuatro principales mercados de exportación (Alemania, Reino Unido, Estados Unidos y Francia) concentraban el 46% del valor total de las ventas exteriores. En 2025, esos mismos destinos representan el 39,2%, lo que supone una reducción de casi siete puntos porcentuales en la concentración.
Este cambio refleja el éxito de una estrategia de apertura hacia nuevos destinos, impulsada tanto por las bodegas como por las instituciones públicas, que buscan reducir la dependencia de los mercados tradicionales.
Los mercados emergentes ganan peso
El análisis de los destinos con mayor crecimiento revela un mapa de oportunidades muy diverso. En 2025, las exportaciones españolas aumentaron más de un 20% en 54 de los 189 destinos a los que se envían vinos y productos vitivinícolas.
Dentro de ese grupo, 21 mercados superan el millón de euros de facturación, mientras que en 11 países las ventas ya superan los cinco millones de euros, lo que los convierte en destinos con oportunidades reales para las bodegas españolas.
Entre los mercados con crecimiento superior al 20% y más de un millón de euros de facturación destacan Nicaragua, Omán, Benín, Burkina Faso, Líbano, Eslovenia, Georgia, Hungría, Gabón, Angola, Bulgaria, Egipto, Togo, Grecia, Nigeria, Colombia, Camerún, Rumanía, Marruecos y Costa de Marfil.
En términos de valor absoluto, algunos de estos destinos ya alcanzan cifras muy relevantes. Costa de Marfil registró ventas cercanas a 49,1 millones de euros, mientras que Marruecos alcanzó 23,9 millones y Rumanía 17,4 millones, con crecimientos interanuales superiores al 20%.
África y América Latina, focos de expansión
Geográficamente, muchos de estos mercados en expansión se concentran en África y América Latina, con presencia también en Europa del Este y Oriente Medio . Esta tendencia se alinea con la estrategia de promoción exterior anunciada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que ha situado a India, el bloque del Mercosur e Indonesia como destinos prioritarios para el sector.
El dinamismo de los mercados africanos es especialmente significativo. Angola multiplicó sus compras con un incremento del 532,9% —aunque partiendo de una base baja—, mientras que Senegal y Kenia registran tasas medias de crecimiento superiores al 20% anual.
Los mercados tradicionales, en retroceso
Mientras los mercados emergentes ganan terreno, los destinos tradicionales del vino español muestran signos de debilidad. Estados Unidos, tradicionalmente uno de los principales mercados para el vino español, registró una facturación de 303,2 millones de euros en 2025, con una tendencia a la baja acentuada por la entrada en vigor, el 7 de agosto de 2025, de un arancel del 15% a las importaciones de vino.
Entre enero y julio de 2025, las exportaciones a Estados Unidos cayeron cerca de un 7%, con una volatilidad que se hizo especialmente visible en el mes de julio, cuando el descenso alcanzó el 28%.
En Europa, Alemania se mantiene como el principal destino en valor, con 351,8 millones de euros, seguido de Reino Unido (312,1 millones) y Francia (249,4 millones). Sin embargo, todos estos mercados registraron descensos respecto a 2024.
Por comunidades autónomas: Cataluña lidera en número, Castilla-La Mancha en facturación. El análisis territorial del sector exportador revela una distribución desigual. Cataluña fue la comunidad autónoma con más empresas exportadoras de vino en 2025, con 1.421, aunque perdió seis respecto al año anterior.
Sin embargo, Castilla-La Mancha lideró la facturación, con 759,9 millones de euros, lo que representa el 25,5% del total nacional. Además, es la comunidad con mayor facturación media por empresa, con 1,4 millones de euros.
A nivel provincial, Barcelona encabeza tanto el número de bodegas exportadoras (1.130) como la facturación (516,7 millones de euros).
Un 2026 de transición
El sector vitivinícola español afronta 2026 como un año de transición, marcado por la necesidad de consolidar los avances en diversificación y adaptarse a un contexto internacional complejo.
La caída de la facturación en 2025 sitúa al sector en niveles similares a los de 2021, pero con una base exportadora más consolidada y una presencia más equilibrada en los mercados internacionales. La apuesta por la diversificación, impulsada desde el ICEX y las organizaciones sectoriales, comienza a dar frutos con el crecimiento de mercados emergentes que apenas hace una década eran marginales.
El Barcelona Wine Week 2026, celebrado en febrero, reflejó esta nueva realidad con un incremento del 25% en compradores internacionales invitados y más de 13.700 reuniones de negocio, centradas especialmente en mercados como India, Indonesia y el bloque del Mercosur.
Para las 2.329 bodegas que mantienen una presencia regular en los mercados internacionales, el reto será seguir ganando presencia en los nuevos destinos mientras se consolidan en los tradicionales. Para las 117 empresas que concentran casi las tres cuartas partes de la facturación, el desafío será mantener el liderazgo en un entorno cada vez más competitivo.
La fotografía que deja 2025 es la de un sector maduro, consciente de sus fortalezas —una base exportadora sólida y una oferta de calidad reconocida globalmente— y con una estrategia clara para mitigar los riesgos de la concentración geográfica. Las cifras de diversificación avalan que el camino emprendido comienza a dar resultados, aunque la senda de crecimiento sostenido aún está por recuperar.

Redacción La Gaceta del Vino
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