La necesidad de poner el vino a granel en su lugar
El vino embotellado, tanto a nivel nacional como internacional, cuenta con organizaciones que, de una u otra forma, defienden sus intereses y velan por él ante organismos supranacionales como la Unión Europea, la Organización Mundial de la Salud (OMS
Los políticos en general, especialmente los españoles, se han aprendido la coletilla del valor añadido que supone el vino envasado y el apoyo a las cooperativas para que aumenten su oferta en este segmento, aunque la realidad sea terca y éstas, en su mayoría, vendan en muchas ocasiones más del 90% de su producción a granel. Sin embargo, poco les importa si esas mismas botellas, por cuya aparición se pavonean, cotizan luego en los mercados por debajo de un euro, algo que ocurre hasta con algunas marcas de la prestigiosísima Denominación de Origen Calificada Rioja. Den ustedes si no una vuelta por algunos lineales de supermercados alemanes y verán que sorpresas…
Cuando Pomona Keepers, empresa creadora de la World Bulk Wine Exhibition (WBWE) de Ámsterdam, que cumple este año su cuarta edición, decidió poner en marcha el encuentro mundial de compradores y vendedores de vino, algunos políticos criticaron la acción, impulsada con capital privado, porque aseguraban que iba en contra de viticultores y bodegueros y solo beneficiaba a los especuladores.
La realidad, a día de hoy, es que el vino a granel ha pasado de ser el 25% de las exportaciones mundiales en 2000 a más del 50% en 2011 y que el precio medio, tanto nacional como internacional, ha subido en términos generales. Y es que cuando los políticos están de vacaciones, el ejemplo lo hemos visto en la Bolsa y la prima de riesgo estas semanas, las cosas marchan mucho mejor.
Pues bien. El granel, hoy más que nunca, necesita una unión importante del sector y Pomona Keepers, la creadora de la WBWE, tiene la obligación moral de impulsarla, exactamente de la misma forma que lo hizo con el encuentro entre compradores y vendedores, ya que ese movimiento debe redundar en beneficio del conjunto de viticultores, elaboradores, vendedores, compradores y agentes.
El vino a granel necesita un instrumento que trabaje en dos líneas. Por un lado, la informativa, en sus vertientes interna y externa, que aglutine todas aquellas noticias sobre el sector (legislación, logística, precios, producciones, previsiones de cosecha, productos enológicos, maquinaria, oferta…) que interesan a sus agentes; además de ofrecer una imagen que dé el valor que tiene a este tipo de vino para que la sociedad lo entienda mejor. Por otro lado, la de lobby ante los diferentes estamentos públicos que tienen la potestad de legislar. El vino a granel necesita, a nivel mundial, interlocutores con la UE, la OMS, Mercosur, OIV, etcétera con la finalidad de trabajar a favor de sus asociados.
La IV edición de la WBWE puede y debe ser la antesala de la creación de esa asociación que los promotores de la Feria tienen la obligación moral de impulsar. De la misma manera que hicieron con el encuentro mundial de compradores y vendedores que ya, en su tercera edición, quedó perfectamente consolidado en su vertiente internacional como han asegurado compradores y vendedores de todo el mundo con su presencia. Y sin costar un solo euro a las arcas públicas.

Periodista. Miembro de AEPEV y FIJEV
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