2009: Un año de incertidumbres
Aunque el pesimismo comienza a calar en la práctica totalidad de segmentos del vino, los datos de ventas externas de vino español no son alarmantes
Aunque el pesimismo comienza a calar en la práctica totalidad de los segmentos del vino, especialmente tras conocerse que el mercado francés, que el pasado año creció un 11 por ciento, ha sufrido una recesión de hasta el 40 por ciento en los últimos meses del año, los datos de ventas externas del vino español no son para nada alarmantes y, tras un minucioso estudio de las cifras manejadas por la Federación Española del Vino, podríamos decir que son hasta cierto punto esperanzadores.
El mercado español había crecido hasta septiembre de 2008 un 13,8 por ciento en volumen y un 13 por ciento en valor, con un incremento sin precedentes en los últimos años del vino de mesa a granel, que ha elevado sus ventas un 28,2 por ciento, y de un 10,4 por ciento en los vinos de mesa embotellados. Por el contrario, los vinos con denominación de origen apenas han despegado un dos por ciento en los primeros nueve meses del año y los comentarios del sector es que en el último trimestre las operaciones de ventas exteriores se han ralentizado.
Estos datos, sin embargo, contrastan con un mercado interno que da vértigo. Las últimas cifras de consumo nacional dicen que los españoles bebemos una media de 18 litros de vino al año, más o menos al nivel de Gran Bretaña, Finlandia, Noruega, Irlanda y otros países no productores y de escasa tradición, pero es que, además, esta cifra está ya a años luz de lo que beben, por ejemplo, los daneses que superan los 30 litros por persona y año.
De los datos del exterior, que son los que realmente importan ya que ahí está la senda de crecimiento del sector español que, además, ha invertido, y mucho, en los últimos años para mejorar su posición en los mercados internacionales, hay que hacer varias lecturas.
En primer lugar, los vinos de mesa, tras más de una década de caída de ventas a favor de los vinos con denominación de origen, han despegado de forma increíble. Este hecho está, sin duda, relacionado con la crisis, ya que los consumidores, especialmente los nuevos países que se han adentrado en el mundo del vino, no quieren, afortunadamente, dejar de consumir y optan por la compra de vinos más baratos.
Los vinos con denominación de origen, por el contrario, sufren una ralentización de sus ventas, con un cierto repunte en los vinos cuyos precios oscilan entre los 4 y los 8 euros. Si tenemos en cuenta que los vinos de precio elevado, como los Vega Sicilia, y los de precios que van hasta ocho euros, apenas han notado la crisis, el peligro puede venir en los que denominamos gama media o media-alta, que pueden ver perjudicadas sus ventas en los próximos 12 meses.
No obstante, hay datos esperanzadores que apenas perjudican al grueso del sector vitivinícola español en su conjunto. Por un lado, los países que han apostado por invertir en el mercado internacional están obteniendo sus frutos de manera instantánea; ahí está el caso de Argentina, que prevé un crecimiento en 2009 del 11 por ciento, o Estados Unidos, que ha desplazado a Francia en el mercado británico con una ventas en el interanual a noviembre de 873 millones de euros.
En este periodo, Estados Unidos no sólo se va a convertir de inmediato en el mayor consumidor de vino del mundo, como ya prevén estudios internacionales tan prestigiosos como el elaborado por la consultora ISWR para la Vinexpo de Burdeos, sino que la popularización de sus vinos, merced a multinacionales como Gallo, le están haciendo conquistar mercados que hace una década no hubieran soñado ni los grandes inversores de esta superpotencia.
Habrá que ver también en 2009 el comportamiento de las ventas de dos países punteros en la exportación como Chile, muy bien posicionado, o Australia, que perdió fuelle durante 2008 como consecuencia de una menor producción y una caída de ventas, en valor y en volumen, y que ahora vuelve a la carga con una mejor vendimia y precios muy competitivos.
Lo que sí parece cierto es que habrá un antes y un después de la crisis, ya que en un sector como el vitivinícola puede perjudicar a algunos, especialmente a Francia y a algunos segmentos de precios, y beneficiar a otros, entre los que pueden estar España e Italia en el pelotón de cabeza; ya que el mercado interior, con políticas tan inapropiadas como las llevadas a cabo por este Gobierno (equiparación del vino a los alcoholes de alta graduación), difícilmente va a despegar a menos que alguien, difícil mientras el Ministerio de Sanidad y Consumo continúe con mensajes tan catastrofistas que parecen activados por los propios productores de bebidas espirituosas en contra del vino y la cerveza, dé un giro casi copernicano a esta política que perjudica sobremanera a un producto que está casualmente definido, por este mismo Ejecutivo, como alimento integrante de la dieta mediterránea.
Inversiones fuertes como las realizadas por el grupo Félix Solís Avantis en zonas productoras tan importantes como La Rioja, Ribera de Duero o Toro, con venta de vinos a precios muy competitivos, indican a las claras cuál es el camino a seguir y, sobre todo, marcan con claridad cuáles son las variables con las que, aparentemente, se va a mover el mercado internacional en los próximos meses. Pero 2009, al menos, nace como un año de interrogantes y, sobre todo, de incertidumbres.

Periodista. Miembro de AEPEV y FIJEV
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