La pasión del vino frente a la realidad del sector
Jim Trezise, presidente de WineAmerica, reivindica que el futuro del vino dependerá de la capacidad de adaptarse, innovar y seguir creyendo en un producto con más de 6.000 años de historia
En un momento en el que la industria vitivinícola afronta algunos de los mayores desafíos de las últimas décadas, Jim Trezise, ha sido presidente de WineAmerica y una de las voces más respetadas del sector en Estados Unidos, ha publicado un artículo en el que invita a mirar más allá de las dificultades coyunturales para recordar qué es lo que realmente sostiene al vino: la pasión de quienes lo cultivan, lo elaboran y lo defienden.
En su reflexión, titulada Pursuing the Passion of Wine, en WIN ADVISOR, contrapone la imagen idealizada que muchas personas tienen del negocio del vino con la realidad diaria de quienes viven de él. Frente al romanticismo de los viñedos perfectos, las catas y el éxito comercial, describe un escenario mucho más complejo, marcado por la incertidumbre climática, la burocracia, la falta de mano de obra, las averías, las dificultades comerciales y la presión financiera.
Sin embargo, lejos de transmitir un mensaje pesimista, el autor plantea una pregunta fundamental: ¿por qué personas con talento y capacidad siguen apostando por este sector?
La respuesta es sencilla: la pasión.
A lo largo del artículo recupera algunas de las citas más emblemáticas de figuras como Robert Mondavi, quien definía el vino como “arte, cultura y la esencia de la civilización”, para recordar que el vino representa mucho más que una actividad económica.
Una tormenta perfecta para el sector
Trezise reconoce que, durante sus 44 años de trayectoria profesional, ha vivido numerosas crisis, pero considera que el momento actual reúne una combinación especialmente compleja de factores.
Entre ellos destaca los efectos del cambio climático, el crecimiento de los movimientos contrarios al consumo de alcohol, el cambio generacional en los hábitos de consumo, una competencia cada vez más intensa y políticas gubernamentales, como determinados aranceles, que perjudican tanto a productores nacionales como internacionales.
Pese a ello, insiste en que toda crisis también genera oportunidades. Adaptarse para crecer
Uno de los mensajes centrales del artículo es que no todas las bodegas están viviendo la misma realidad.
Apoyándose en un estudio realizado por Rob McMillan, fundador de la división del vino de Silicon Valley Bank, explica que existen empresas que están creciendo con fuerza, otras que sufren importantes descensos y un amplio grupo que permanece estancado.
Para Trezise, la diferencia no está únicamente en el mercado, sino en la actitud empresarial. Las bodegas que evolucionan positivamente son aquellas que miran hacia el consumidor, invierten en construir marca y aceptan la necesidad de cambiar. Las que únicamente se centran en reducir costes difícilmente encontrarán el camino del crecimiento.
Ciencia, arte y compromiso
El presidente de WineAmerica también reivindica el extraordinario valor humano que existe detrás de cada botella.
Recuerda que los viticultores asumen cada campaña el riesgo de la climatología y del mercado para obtener la mejor uva posible, mientras que los enólogos combinan conocimiento científico y sensibilidad artística para transformar esa materia prima en un vino con personalidad propia.
En este recorrido incorpora reflexiones de autores como Malcolm Dunn, Maynard Amerine, Robert Louis Stevenson e incluso del papa Francisco, que coinciden en destacar el vino como una expresión cultural, agrícola y humana capaz de generar riqueza, comunidad y disfrute.
Un futuro diferente
Lejos de añorar el pasado, Jim Trezise concluye que el sector del vino será diferente dentro de dos años. Probablemente será más pequeño, pero también más inteligente, más fuerte y mejor preparado para responder a los nuevos desafíos.
Su mensaje final es una invitación al optimismo: los problemas seguirán apareciendo, pero la pasión que mueve a viticultores, bodegueros y profesionales continuará siendo el principal motor para construir el futuro del vino.
Porque, como defiende el propio Trezise, el vino no es únicamente un producto. Es una forma de entender la cultura, el territorio y las personas. Y esa pasión, sostiene, siempre termina prevaleciendo.

Redacción La Gaceta del Vino
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