Fermentis Academy inaugura un campus dedicado a las fermentaciones

El Campus de Fermentis Academy acaba de abrir oficialmente sus puertas. Se trata de una infraestructura piloto de producción de bebidas fermentadas de última generación rodeada de tres laboratorios (físico-químico, microbiológico y de análisis sensorial) y otras infraestructuras ad-hoc. Fermentis Academy también cuenta con una recepción y un centro de capacitación.
El Campus de Fermentis está situado en un lugar histórico: la destilería de alcohol de cereales fundada en 1853 por Louis Lesaffre y Louis Bonduelle, cofundadores de la casa matriz. Como homenaje a ellos y para respetar el espíritu del lugar (primero destilería, luego maltería), se han conservado la puerta de entrada y algunos silos de grano de las antiguas fábricas.
Se encuentra cerca de Lille, en el norte de Francia, y se puede acceder fácilmente desde París, Bruselas, Londres y Ámsterdam. Consta de 3.000 m2 de espacio interior, además de jardines, plantas de lúpulo, un viñedo y un huerto. El campus se extiende a lo largo de 8 hectáreas y está bordeado por el río Deûle; se ve embellecido con espacios verdes donde se organizan encuentros gastronómicos y talleres. Las instalaciones están abiertas a clientes y socios comerciales con el objeto ayudarles e inspirarlos.
Conocimiento e investigación
En Fermentis Academy se busca una mejor comprensión de las levaduras, bacterias y derivados, para ello se profundiza en cómo funcionan los productos en diferentes condiciones de fermentación y qué aportan desde el punto de vista técnico y sensorial. Los equipos trabajan para crear nuevos productos y mejorar los existentes, concretamente estudiando los microorganismos a dos niveles: su rendimiento técnico durante la fermentación y sus efectos sobre el perfil sensorial del producto final .
Laboratorio de análisis sensorial
Destinado a caracterizar los productos Fermentis, el laboratorio está equipado con una sala de preparación de muestras y una sala de degustación con 17 modernos boxes individuales. Tres paneles de cata trabajan allí cada semana; es decir, 50 personas formadas y supervisadas por un enólogo-analista sensorial. Su labor consiste en traducir a un lenguaje accesible los indicadores fisicoquímicos caracterizados y objetivar la cata.
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