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Estados Unidos no es el dorado del vino, pero puede llegar a serlo

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La OEMV ha distribuido las conclusiones de un estudio realizado por la empresa Wine Intelligence que ratifican el valor de la marca España, aún más importante tras el triunfo de nuestra selección en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica.

Estados Unidos, pese al poder adquisitivo de sus habitantes y su admiración por el vino que está a punto de convertirlo en el primer consumidor del mundo, no es el dorado para el vino español, pero puede llegar a serlo si en el futuro más inmediato somos capaces de hacer imagen de país y convertir el nombre de España, mal que les pese a algunos catetos nacionalistas periféricos, en una marca de moda, según se desprende del estudio realizado por la empresa Wine Intelligence para el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV).

La organización que dirige Rafael del Rey ha obtenido unas importantes conclusiones en las que ratifica el valor de la marca España, aún más importante tras el triunfo de nuestra selección en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, y en el buen posicionamiento que tienen los vinos que oscilan entre los 5 y los 15 euros de precio final.

Entre las aseveraciones más importantes del estudio, elaborado durante el mes de abril de este año en los 15 Estados mayores consumidores de vino del país, destacan que de los casi 56 millones de bebedores de vino, un 23% de ellos, que agrupa a más de 12,5 millones, consumen de forma ocasional o regular vino español. Concretamente, cerca de 3,5 millones ponen vino español en su mesa con regularidad, mientras algo más de nueve millones lo hacen alguna vez al mes.

España, con una regularidad impresionante, acapara un 7% del mercado de vino de los Estados analizados, entre los que se encuentran Nueva York, California, Texas, Florida, Maryland, Virginia o New Hampshire, en un país donde el auténtico dominador del mercado internacional es Italia, que ocupa además, junto a Francia, los mejores sitios en los vinos de alto precio.

Los norteamericanos, craso error, identifican el vino español con los del Nuevo Mundo, pese a que los vinos australianos, mucho más introducidos y valorados, cuentan con cuotas de mercado que oscilan entre el 15 y el 31% según los Estados, una muestra que aglutina el 66% del mercado de vino norteamericano y el 71% del vino total importado.

España sigue siendo un país bastante desconocido para los estadounidenses, aunque acontecimientos como el anteriormente citado del triunfo de la Roja y la visita de la primera dama norteamericana, Michelle Obama, a Andalucía, son una buena catapulta que se une a la identificación que hacen de los vinos españoles con la moda de consumir tapas y al éxito de los restaurante españoles.

Pero no nos engañemos. Todavía nos queda mucho por recorrer. En primer lugar, es cierto que la palabra Rioja está asociado al vino español, lo que no deja de ser una magnífica noticia para el fondo de comercio de esta gran Denominación, pero muchos de los norteamericanos consultados no saben muy bien si Rioja es un lugar geográfico, una denominación de origen o un tipo de uva, como casualmente cree una mayoría. Aparte de Rioja sólo les suenan nombres como Valencia o Madrid a la hora de hablar de vinos, lo que ya es un hándicap terrible.

Entre las uvas blancas, pese al gran predicamento del gurú Robert Parker por la godello, sólo el 2% es capaz de hablar de la albariño y el 1% de la verdejo, mientras en los tintos hay algo más de suerte, ya que el 7% dicen conocer la tempranillo y la garnacha, el último descubrimiento de Parker en La Rioja, que no es precisamente el centro de la garnacha española, que exaltó algunos de los grandes vinos españoles elaborados con esta casta, así como otros con importantes dosis de sobremaduración y/o oxidación. Pero si Parker dixit…

Los norteamericanos son también aventureros a la hora de elegir sus vinos de preferencia. Les encantan los orgánicos o aquellos que tienen una dimensión solidaria o de precio justo, los envasados en bag in box o las botellas individuales de 25 centilitros. Prefieren el corcho tradicional en las botellas, pero no se cierran a otro tipo de envases como el sintético o la rosca. Y no lo olvidemos, mientras no se demuestre lo contrario, aquí Wine Spectator y Parker coinciden, los vinos franceses, italianos y norteamericanos son la primera división. A partir de ahí, en lucha con Australia, Chile, Argentina o Sudáfrica, comenzamos a contar nosotros. Trabajo nos queda…

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