Uruguay: Los grandes vinos de un pequeño país
Uruguay apenas produce un millón de hectolitros de vino en los mejores años, cifra que en la vendimia de 2013, que en el hemisferio sur terminó en marzo, ha caído alrededor de un 30% como consecuencia de condiciones climáticas adversas. Una pena, ya
El país charrúa, que cuenta con poco más de tres millones de habitantes, ha conseguido en los últimos años más de 800 medallas en los Concursos Internacionales más prestigiosos gracias al buen hacer de sus enólogos donde destacan dos nombres claramente: Estela de Frutos, alumna del doctor Luis Hidalgo que revolucionó la vitivinicultura española y buena parte de la americana y José Lez, muchos años en Juanicó y ahora al frente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI), un cargo político que depende directamente del ministro de Agricultura.
Las bodegas uruguayas pasaron de exportar en 2011 algo menos de 2,5 millones de litros a casi 20 millones de litros el pasado año. En el primer caso, las ventas a granel apenas significaron 80.000 litros, el pasado año, más de 19 millones de litros. Sus ventas le supusieron el primero de los años citados ocho millones de euros, las ventas del pasado año, justamente el doble.
¿Y qué ocurrió para ello? Uruguay importa anualmente algo más de tres millones de litros por un importe de once millones de euros y sus habitantes consumen una media per cápita de 25 litros. La globalización se encarga de poner a cada uno en su sitio. El mercado interno absorbe la mayor parte del vino envasado y en un año de cosecha importante, si además existe vino almacenado, se impone la venta a granel, máxime cuando el vino cuenta con gran calidad y su precio en el mercado internacional es competitivo, especialmente en un año como 2012 en que se dispararon los precios.
Un grupo de bodegueros visitó el pasado año la IV edición de la World Bulk Wine Exhibition (WBWE), el encuentro mundial de compradores y vendedores de vino celebrado en Ámsterdam. La percepción entre los operadores internacionales fue claro hacia la calidad de los vinos de este país, ya que tiene mucha calidad y un precio asequible.
Su escasa producción hizo que la mayoría de las ventas se hicieran a Rusia, un comprador que paga poco precio por sus adquisiciones, pero Uruguay supo mostrar al mundo cuál es su potencial y no hay que olvidar que el vino a granel no es solo sinónimo de grandes volúmenes, ya que cantidades más pequeñas realizadas con mimo pueden obtener buenos ingresos vía precio. Y Uruguay mima mucho sus elaboraciones.
En estos momentos, las bodegas del país preparan sus estrategias para el vino de este año. Todos miran a Europa y al resto de competidores del hemisferio sur, ya que parece que la mala suerte que han tenido con la cosecha de este año no se ha repetido en otros países y no parece que vaya a hacerlo en los grandes productores: España, Francia e Italia. Pero Uruguay está en otra batalla. Por producción, calidad y prestigio internacional. Bien ganado, por cierto.

Periodista. Miembro de AEPEV y FIJEV
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