El vino español se sube a la parrilla de la Fórmula 1 en Madrid
Numanthia, Marqués de Murrieta y Pazo de Barrantes llevarán Toro, Rioja y Rías Baixas a los espacios gastronómicos más exclusivos del Gran Premio de España 2026
La Fórmula 1 llega por primera vez a Madrid y lo hace acompañada de algo más que motores, velocidad y competición. Entre el 11 y el 13 de septiembre, el nuevo circuito Madring convertirá la capital en escenario internacional del deporte, el lujo y la gastronomía, y el vino español tendrá también un papel protagonista.
Entre las bodegas seleccionadas para formar parte de las experiencias gastronómicas del Gran Premio se encuentran Numanthia, representante de la Denominación de Origen Toro, y Marqués de Murrieta y Pazo de Barrantes, que aportarán respectivamente la identidad de Rioja y Rías Baixas.
Una presencia que sitúa a tres territorios y a algunos de sus vinos más reconocidos ante un público internacional vinculado al deporte, el turismo, los negocios y el lujo.
Toro, Rioja y Rías Baixas, en el circuito
Numanthia, bodega integrada en el grupo LVMH, estará presente con Numanthia 2020 y Termes Blanco 2025, que acompañarán diferentes propuestas gastronómicas vinculadas al Gran Premio. La bodega de Toro llega así a uno de los acontecimientos deportivos de mayor proyección internacional, apoyándose en un posicionamiento construido alrededor de sus viñedos históricos y de la Tinta de Toro.
También tendrá una presencia destacada Marqués de Murrieta, histórica bodega riojana fundada en 1852, que estará representada por Marqués de Murrieta 2022.
Junto a ella estará su bodega hermana Pazo de Barrantes, de Rías Baixas, con Gran Vino Pazo Barrantes 2022, otro de los grandes exponentes del albariño.
La selección reúne, por tanto, tres territorios vitivinícolas muy diferentes y tres estilos que permiten mostrar parte de la diversidad del vino español: la potencia y personalidad de Toro, la tradición y reconocimiento internacional de Rioja y la creciente proyección de los blancos de Rías Baixas.
Cuando el vino forma parte de la experiencia
La apuesta de Madring va mucho más allá de incorporar vino a las cartas. El nuevo Gran Premio de España se ha diseñado como una experiencia global en la que la competición comparte espacio con la gastronomía, el entretenimiento y el hospitality.
El circuito contará con diferentes propuestas gastronómicas y espacios VIP. Entre ellos destaca el Club 91, situado en plena recta principal, con vistas a la salida y llegada, los boxes y la primera curva.
Su propuesta combinará alta gastronomía, vinos, coctelería, música y entretenimiento durante los tres días del Gran Premio. La oferta gastronómica estará gestionada por MOM Culinary y contará con chefs como Quique Dacosta, Paco Pérez, Coco Montes, Lucía Freitas, Iván Cerdeño y Rodrigo de la Calle.
Otro de los espacios destacados será La Azotea, situada en La Monumental, donde la gastronomía tendrá también un papel central con la participación de cocineros como Mario Sandoval, Hugo Muñoz, Roberto Ruiz, Javier Sanz, Juan Sahuquillo y Jordi Roca.
El planteamiento incluye además otros conceptos, como El Mirador, con pop-ups, food trucks y nuevos talentos; Ignition Club, de orientación más internacional, o Traction Club, centrado en la cocina en vivo.
El objetivo es claro: que el visitante no se limite a contemplar la carrera, sino que viva una experiencia completa alrededor de ella.
El vino español ante un público internacional
En este contexto, la presencia de bodegas españolas adquiere una dimensión que va más allá de la promoción de una marca concreta.
La Fórmula 1 reúne durante un fin de semana a aficionados procedentes de numerosos países, empresas, patrocinadores, medios de comunicación y un público con elevada capacidad de consumo. El propio proyecto Madring ha estimado un impacto económico de 467 millones de euros y 8.850 empleos, según un estudio de PwC.
Para el vino español, este tipo de acontecimientos supone una oportunidad para salir de los canales tradicionales de promoción y entrar en espacios asociados al lujo, la gastronomía y las experiencias internacionales.
Además, el contexto resulta especialmente significativo. El Gran Premio cuenta con LVMH como patrocinador global, con la presencia de algunas de sus grandes marcas: Louis Vuitton, vinculada al trofeo; Moët & Chandon, al champagne de la celebración de los ganadores; y TAG Heuer, que da nombre al Gran Premio.
En ese escenario, que vinos españoles compartan protagonismo con grandes marcas internacionales del lujo tiene un valor añadido para la imagen del sector.
Una carrera que también se disputa en la copa
La presencia de Numanthia, Marqués de Murrieta y Pazo de Barrantes muestra cómo la gastronomía puede convertirse en una puerta de entrada para el vino a nuevos públicos. Una copa de vino servida dentro de una experiencia gastronómica internacional puede ser también una forma de descubrir un territorio, una variedad, una denominación de origen o una marca.
España cuenta con una enorme diversidad vitivinícola, pero todavía tiene margen para asociar sus vinos a grandes acontecimientos internacionales ajenos a los circuitos estrictamente profesionales del sector.
Madring ofrece precisamente ese escaparate.
Mientras los monoplazas competirán por la velocidad sobre el asfalto madrileño, en los espacios de hospitality se disputará otra carrera, más silenciosa pero también importante: la de las marcas por conquistar a un consumidor internacional a través de la gastronomía, el vino y las experiencias.
Toro, Rioja y Rías Baixas ya han conseguido un lugar en esa parrilla de salida.

Redacción La Gaceta del Vino
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