Ribera del Duero demuestra su fortaleza y resiste la crisis global del vino con una caída mínima de sus exportaciones en 2025
La Denominación de Origen cierra el ejercicio con un descenso de apenas el 1,9%, muy por debajo del 9,9% que registra la media de los vinos españoles con D.O., confirmando su solidez en los mercados internacionales a pesar de las tensiones comerciales y los aranceles. Según los datos facilitados por el Consejo Regulador, basados en informes de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) y la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), el comportamiento de la denominación ha sido notablemente superior al del conjunto del sector, que experimentó un retroceso del 3,4% en volumen total de exportaciones . Este desempeño adquiere especial relevancia si se considera que la producción de Ribera del Duero se concentra casi exclusivamente en vinos tintos, un segmento que ha enfrentado grandes desafíos logísticos y comerciales a nivel mundial durante el último año .
En un contexto marcado por la inestabilidad global, las tensiones comerciales y la imposición de aranceles del 15% por parte de Estados Unidos a los vinos europeos —un acuerdo que se consolidó en julio de 2025—, la denominación ha logrado mantener el pulso gracias a su apuesta por la calidad y la diferenciación . Miguel Sanz, director general del Consejo Regulador, ha subrayado que «la denominación ha logrado amortiguar el impacto gracias a su apuesta estratégica por la calidad, la diferenciación, el prestigio y el valor añadido de sus vinos». Un análisis más detallado de La Gaceta del Vino revela que, mientras la categoría Cosecha (que representa cerca del 72% del volumen total) permanece prácticamente estancada, son los vinos de Crianza, Reserva y, especialmente, los Gran Reserva —con un espectacular aumento del 17,6%— los que sostienen el avance de la denominación, confirmando un cambio en el comportamiento del consumidor que «está gastando mejor» y busca experiencias garantizadas .
Por mercados, Suiza se consolida como el principal destino de los vinos de Ribera del Duero, superando los dos millones de litros exportados, seguido de México, que afianza su segunda posición con más de 1,6 millones de litros, y Estados Unidos, que a pesar de las barreras arancelarias se sitúa como tercer mercado con 1,2 millones de litros . Destacan especialmente los crecimientos de doble dígito registrados en mercados estratégicos como Alemania (+30,7%), Puerto Rico (+12,5%) y Suecia (+10,8%), así como la evolución positiva en México (+5,4%) y República Dominicana (+2,7%) . Esta resiliencia en el mercado estadounidense ya se venía anticipando durante el año, con bodegas como Pago de los Capellanes o Territorio Luthier declarando que mantenían sus envíos e incluso ampliaban su presencia en estados como Nueva York, gracias a la confianza de unos compradores que «tienen muy seguro el producto que quieren» .
La exportación se ha consolidado como un pilar estratégico fundamental para las bodegas de la denominación, con 245 de las 316 bodegas inscritas realizando actividad exportadora durante 2025, lo que representa la gran mayoría del tejido productivo . Actualmente, los vinos de la D.O. están presentes en más de 100 países, y las ventas al exterior representan el 18% de la producción total, un porcentaje que evidencia el importante potencial de crecimiento en los mercados internacionales . Para seguir impulsando esta proyección global, el Consejo Regulador mantiene campañas de promoción activa en 11 mercados estratégicos que concentran el 72% de las exportaciones, incluyendo Estados Unidos, Canadá, México, China, Suiza, Reino Unido, Alemania, Países Bajos y Bélgica .
Los expertos del sector coinciden en que el crecimiento de Ribera del Duero, aunque modesto en términos absolutos (+1,6% en comercialización total hasta alcanzar los 92,4 millones de botellas), apunta en una dirección inequívoca: el futuro del vino no está en vender más botellas, sino en conseguir que cada botella importe más. En un entorno de contracción del consumo global y fuerte competencia, la denominación castellano-leonesa ha demostrado que la calidad y el prestigio constituyen el mejor escudo frente a la incertidumbre. Como señala Rafael del Rey, gerente de Del Rey Analysts of Wine Markets, aunque «la situación no es fácil», las bodegas que apuestan por la alta gama y saben adaptarse a las nuevas tendencias —incluyendo el interés creciente por los blancos, rosados y nuevos formatos como los cócteles de vino— tienen una oportunidad para seguir creciendo .

Redacción La Gaceta del Vino
Suscribirse
Reciba nuestras noticias en su email