Parece que estas utilizando un bloqueador de anuncios

Para poder mantener este portal de forma gratuita necesitamos la publicidad. Por favor desactivar el Adblocker para acceder al contenido

Inicio / Nuestras Firmas / Cultura de vinos

Cultura de vinos

/
/
Comensales brindando con vino

En nuestro país creemos (o queremos creer) que sabemos de vinos. Básicamente, porque en el pueblo el abuelo tenia viñas y en casa se hacía vino “de toda la vida”.

En realidad, si nos compramos a otros países europeos, no solo los grandes productores como Francia, Italia o Portugal, sino a los grandes consumidores como Reino Unido, Bélgica, Holanda o Dinamarca, o incluso a los norteamericanos, tenemos una cultura de vinos muy justita.

Me atrevería incluso a decir que deficiente, considerando que somos el primer productor mundial y que se elabora vino en todas nuestras CC. AA. De la odiosa comparación con nuestros vecinos extraeríamos que esos consumidores de vinos han probado vino de muchos países y todos los continentes (productores), se saben bastantes (tipos de) uvas, con las que identifican los vinos (un blanco, un tinto), incluso de algunos países conocen nombres de regiones o zonas.

Desgraciadamente, no es esa nuestra situación. Los numerosos estudios realizados en los últimos 10 años muestran que consumimos poco, sabemos poco de uvas y nos acordamos de unas cuantas (pocas) regiones o DD.OO.

Sí, es verdad, que en las últimas generaciones de consumidores hay más interés y que en paralelo se han redescubierto todas las zonas y se siguen recuperando viejos viñedos y antiguos parajes. Y que el vino es trendy porque se ha subido al tren del retorno a las raíces, lo cercano, lo “natural”. Se ha vestido de vintage y perdido muchos complejos.

Pero necesitamos subir mucho el nivel general de conocimiento en la sociedad. No tenemos cultura del vino, de vinos. Necesitamos conocer para compararnos, como lo hacemos en el fútbol o el tenis. Reivindicarnos como uno de los líderes mundiales que compite en primera división. Sentirnos orgullosos de un rasgo de nuestro carácter, de nuestro modo de vida que es tan apreciado (¿envidiado?) por todos esos turistas que nos visitan cada año.

Esa necesaria cultura de vinos nos llevará a ser más conscientes de lo que tenemos aquí. No solo de la suerte de poder disponer de una amplísima gama de productos a precios, no ya competitivos, irrisorios, diría yo. Si no de la necesidad de poner en valor esa riqueza nuestra, de seguir dando vida a nuestros campos y nuestros pueblos, de creer en nosotros mismos.

  • Facebook
  • Twitter
  • Linkedin
  • Pinterest
  • Buffer

Suscribirse

Reciba nuestras noticias en su email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La altura div se necesita para habilitar la barra lateral pegajosa
Clics de anuncios : Vistas de anuncios : Clics de anuncios : Vistas de anuncios : Clics de anuncios : Vistas de anuncios : Clics de anuncios : Vistas de anuncios : Clics de anuncios : Vistas de anuncios :