Más de 700 compradores y 3.000 visitantes avalan la World Bulk Wine
El hecho de que 2011 esté siendo un gran año para la exportación de vinos y que, por vez primera desde el año 2000, se note una estabilización, e incluso un repunte, de los precios medios, indica hasta qué punto hay un antes y un después de la puesta
Más de 700 compradores y un total de 3.000 visitas avalan el éxito de la World Bulk Wine Exhibition (WBWE), el mayor encuentro mundial para profesionales del vino a granel, que ayer cerró las puertas de su tercera edición, celebrada en Ámsterdam, con la participación de un centenar de empresas de 12 países.
Los compradores, llegados de casi medio centenar de países de los cinco continentes, han sido los auténticos protagonistas del evento, ya que su misión de comprar vino les ha llevado a cerrar importantes operaciones con las empresas oferentes.
El hecho de que 2011 esté siendo un gran año para la exportación de vinos y que, por vez primera desde el año 2000, se note una estabilización, e incluso un repunte, de los precios medios, indica hasta qué punto hay un antes y un después de la puesta en marcha de la WBWE.
La Feria nace en 2009 en un contexto de gravísima recesión económica, con las ventas en caída libre, y con un futuro más negro que el culo de una sartén. Los precios, a su vez, bajan de manera endiablada y el panorama que pintaba no resultaba demasiado halagüeño.
Afortunadamente para el sector se produce un revulsivo en 2010 como consecuencia de la puesta en marcha de la Feria y suben las ventas aunque el precio baja ligeramente. Y es en 2011 cuando el aumento de las transacciones comerciales se dispara en un contexto económico algo más favorable. Nunca España, en el interanual hasta septiembre, había vendido tanto y tan bien. Todo indica que el precio medio del vino a granel subirá a final de año y que si la tendencia se confirma habremos vendido más de 11 millones de hectolitros, alrededor de la mitad de las exportaciones de vino españolas.
Cuando lean ustedes estas líneas, un centenar de bodegas de 12 países, entre ellas 30 españolas, harán sus cuentas y llegarán a conclusiones tan importantes como estas. Han tenido una media de visitas de 40 compradores, han cerrado operaciones en función de su capacidad de oferta y de su competitividad, ya que ha habido compradores de vino a granel a 0,25 euros el litro, pero también ha habido operaciones cerradas a un precio cercano a los dos euros. Y todos ellos con la vista puesta en la próxima campaña.
Habrá también quien se lamente de no haber ido a Ámsterdam y, en consecuencia, de no haber continuado con la fidelidad a los contactos de los años anteriores con una justificación tan absurda como que este año no necesita el foro porque la demanda es amplia, pero en cuanto vengan años más complejos tendrán más complicado recuperar los clientes perdidos. Es su responsabilidad.
La WBWE se ha consolidado como pocos esperaban hace solo tres años. Las conferencias técnicas, avaladas por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), que ha sido justamente galardonada por la Feria, han sido un éxito y han marcado el camino para ahorrar costes y mejorar la rentabilidad de un mundo cada vez más competitivo y global. En definitiva, una empresa española ha puesto una pica en Flandes y lo ha hecho en el siglo XXI y de la mano de la globalización, una mano que solo puede beneficiar a nuestras empresas vitivinícolas y al presente y futuro de nuestro sector vitícola.

Periodista. Miembro de AEPEV y FIJEV
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