El mercado chino y lo que esconde
Desde hace bastantes años, China se presenta como la panacea para vender cualquier producto alimentario en el exterior, y observar cómo el gigante asiático sigue el crecimiento imparable de su economía parece apoyar esa tesis. Pero ni los perros se a
A muchos productores de vino se les han salido los ojos de las órbitas cuando han visto a hombres de negocios chinos beber en los restaurantes Château Pétrus como el que pide agua del grifo. Eso unido al crecimiento de las importaciones y a la compra cada vez mayor de vino ha servido para que pensemos que ahí está el presente y el futuro de la exportación española.
Pues bien, China cuenta ya, según datos estimativos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), con más de medio millón de hectáreas de viñedo, con una producción interna aproximada de 13 millones de hectolitros, que la sitúa como sexta potencia del mundo por detrás de Francia, Italia, España, Estados Unidos y Argentina. Y, atención, como cuarta consumidora, solo superada por Francia, Estados Unidos y Alemania.
Pero la realidad es que China cubre con su producción, al alza constante, el 75% de las necesidades del país. Es decir, que el 25% restante se reparte entre los grandes crus bordeleses y borgoñones, el champán, los mejores caldos australianos, chilenos, sudafricanos, italianos y españoles y con algunos graneles de calidad mediana. Pero esta última parte ha bajado en el momento en que el mercado internacional ha subido los precios.
Las compras de vino a granel han disminuido en 2012 como consecuencia de la espectacular subida del precio medio, especialmente en España. Tanto China como Rusia han optado por incrementar sus compras de vino embotellado cuando el precio les ha parecido más competitivo que el vino a granel. Y ahora ese vacío puede tardar algún tiempo en llenarse, ya que, o bien lo han copado otros, o los compradores han optado por otro tipo de vinos.
La situación puede parecer baladí, pero no lo es. Australianos y neozelandeses, aunque solo sea por proximidad geográfica, tienen mucho ganado en el terreno comercial a la hora de vender en China. Y, además, la situación está cambiando a marchas forzadas. Hay que observar con lupa lo que ocurre durante 2013, pero todo parece que habrá un antes y un después de la subida del precio medio del vino a granel en estos mercados.
China es ya consciente de que puede competir en calidad media con Europa en su mercado local. Sus autoridades se plantean seriamente proteger la producción local y quienes hayan apostado por China como Eldorado se pueden encontrar con una sorpresa bastante desagradable. Y es que nada hay más falso que aquel dicho de le engañaron como a un chino. Más bien podría ser al revés, ya que el chino es, en general, un auténtico hombre, o mujer, de negocios. Y el vino no es una excepción.

Periodista. Miembro de AEPEV y FIJEV
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