Los “gurús” del vino aún tienen gran influencia en los consumidores
La influencia de algunos “gurús” en los consumidores a la hora de orientarlos en la compra de un vino es mucho mayor de lo que podríamos pensar
La influencia de algunos “gurús” como el norteamericano Robert Parker en los consumidores a la hora de orientar a estos en la compra de un vino es mucho mayor de lo que, en principio, podríamos pensar si nos atenemos a los resultados de una encuesta realizada por la consultora Wine Intelligence para el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), que dirige Rafael del Rey, en los seis principales mercados internacionales (Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Holanda, Reino Unido y Suiza) con un total de 6.646 encuestas, representativas de 146 millones de consumidores.
El número de consumidores que se dejan guiar por los consejos de críticos y periodistas en estos mercados oscila entre el 25% del Reino Unido y el 29% de Alemania hasta el 45% de Bélgica pasando por el 41% de Holanda y el 35%, en cada caso, de Suiza y Estados Unidos, unas cifras que bajan sensiblemente entre los consumidores de vino español en estos mismo países y que oscilan entre el 9% de los holandeses, el 11% de los suizos, el 13% de los alemanes y el 14% de los belgas hasta el 25% de los británicos y norteamericanos, que en este caso tienen un menor diferencial entre el seguimiento de vinos, en general, y de vinos españoles, en particular.
La lectura que puede hacerse de estos datos es que la prensa especializada de estos países tiene una importante influencia en la decisión final del consumidor, aunque hay un porcentaje superior de quienes diariamente consumen vino que prefieren dejarse guiar por otros parámetros como su conocimiento, las catas formales o informales y el boca a boca. En el caso del vino español hay, además, dos importantes factores a tener en cuenta a la hora de que los consumidores se decidan o no por consumirlo: el turismo, generalmente de sol y playa, al que se encuentran muy ligados sobre todo alemanes y británicos, y el boca a boca entre los españoles emigrantes que residen en estos países y que se comunican entre ellos las novedades que van apareciendo.
Y puede que haya un tercer factor, que hemos querido comentar aparte por la propia idiosincrasia de estos consumidores, que es el factor de aventura y de descubrimiento de lo desconocido, especialmente entre los más jóvenes. En el mundo anglosajón es bastante frecuente que los amigos queden a cenar en casa de uno de ellos y el resto aporte una botella de vino, generalmente de origen desconocido y con un punto de exotismo, para descubrir nuevos sabores. Y, aunque parezca mentira, los “gurús” quedan en esta ocasión en un segundo plano ante el protagonismo que adquieren los propios miembros del grupo.
Sin embargo, sería innegable decir que las puntuaciones anuales de Robert Parker se siguen con entusiasmo no sólo en los Estados Unidos, donde su influencia en enorme y donde ha creado un estilo propio en el que brillan los vinos de alta graduación y con prolongadas crianzas, al modo y manera de los tintos y blancos californianos, que han adoptado sistemas de maduración y envejecimiento al estilo bordelés, las dos auténticas pasiones del otrora abogado norteamericano y hoy importante prescriptor mundial de vinos.
Aunque en el mundo del vino hay nombres importantes como el de Francis Robinson, Michel Bettane, Eleonora Scholes, Joël B. Payne o el español José Peñín, lo cierto es que la influencia de Parker es mucho mayor y ha pasado a convertirse en un mito que trasciende más allá de los habituales lectores de una prensa especializada que en el caso de España es seguida por un reducido grupo de entusiastas del vino y la gastronomía.
Además, nombres aparte, las recomendaciones de los programas de radio o televisión dedicados al vino, las revistas de gran difusión como el Ronda Iberia o las de moda y “glamour”, los periódicos de información económica y los suplementos de fin de semana, así como las separatas dedicadas a la gastronomía por diarios como La Vanguardia o El Periódico de Cataluña, influyen de manera considerable a la hora de recomendar algún vino o de dar una pista sobre una zona geográfica determinada.
En definitiva, bienvenidos sean los “gurús” y sus influencias si con ello conseguimos invertir la tendencia de consumo en la Vieja Europa y, en especial, en España donde hemos pasado de los 70 litros por persona y año de los años 60 a los menos de 18 litros actuales. Todo un poema.

Periodista. Miembro de AEPEV y FIJEV
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