Fin de la marca “Sud de France” , Europa obliga a reinventarse
La prohibición del histórico sello vitivinícola sacude al sector del sur francés, que afronta un costoso cambio de imagen y el reto de preservar su posicionamiento internacional
El Consejo de Estado francés ha puesto fin al uso del logo “Sud de France” en los vinos a partir de 2025, al considerar que no cumple con la estricta normativa europea sobre denominaciones geográficas. La sentencia cierra casi dos décadas de una estrategia de marketing unificada que, desde 2006, había dado visibilidad internacional a los vinos del sur del país.
El impacto no es menor: la medida afecta a 93 millones de botellas y obligará al sector a asumir unos costes de adaptación estimados en 70 millones de euros. Productores y exportadores lamentan la desaparición de una marca paraguas que aportó coherencia, reconocimiento y fuerza comercial, especialmente en los mercados exteriores.
Ante este escenario, la región de Occitania, bajo el liderazgo de su presidenta Carole Delga, ha reaccionado con rapidez para evitar una ruptura brusca del capital de marca. La solución propuesta es “Sud de France Occitanie”, una nueva identidad visual que incorpora explícitamente el nombre de la región para ajustarse a la legalidad europea, sin renunciar a la herencia mediterránea del sello original. “La marca no desaparece, evoluciona”, defiende Delga, quien subraya la solidez del sector con un dato elocuente: 51 botellas se venden cada segundo en algún lugar del mundo.
La transición se apoyará en un nuevo contrato sectorial para la viticultura, dotado con 15 millones de euros, así como en la creación de un centro de observación del mercado. Estas herramientas buscan no solo amortiguar el impacto del cambio de imagen, sino también reforzar la competitividad del vino occitano en un contexto internacional cada vez más exigente.
Más allá del desafío administrativo y económico, el verdadero reto será comunicativo. Reeducar al consumidor internacional (especialmente en mercados estratégicos como Estados Unidos y Asia) será clave para evitar una pérdida de notoriedad. El producto no cambia, pero su relato sí deberá adaptarse para conservar la confianza y el reconocimiento construidos durante años.
El caso de “Sud de France” ilustra con claridad la tensión entre identidad regional y regulación europea. Aunque la decisión supone un golpe para el sector, también abre una ventana de oportunidad: la de actualizar la narrativa de los vinos del sur de Francia, anclarla con mayor precisión en la identidad de Occitania y proyectarla hacia un futuro más coherente, competitivo y sostenible.

Redacción La Gaceta del Vino
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