Quién compra vino en España hoy? Evolución del consumidor y claves para el canal alimentación
El consumo de vino en España mantiene una cifra global estable, pero oculta una transformación radical en el perfil del comprador y sus hábitos. Según el análisis del Panel de Consumo Alimentario del MAPA, el canal de alimentación ha visto caer un 29.3% el volumen de vino vendido desde 2004, mientras que su valor ha aumentado un 49.5%. Este cambio, impulsado por la más que duplicación del precio medio, refleja un mercado que bebe menos, pero que busca mayor calidad, al tiempo que el consumo per cápita se desploma.
Uno de los hallazgos más críticos es el abandono del vino por parte de las generaciones jóvenes. El 90% de la pérdida de volumen se concentra en los menores de 50 años, con un desplome del consumo per cápita del 71% entre los menores de 35. Este vacío ha sido llenado por los mayores de 65 años, que ahora representan más del 45% del volumen comprado en supermercados, configurando un comprador tipo mayor de 50 años, de clase media-alta y que vive en hogares pequeños sin hijos.
La evolución socio-demográfica ha sido determinante: España tiene más hogares unipersonales y población envejecida, lo que concentra la demanda. Geográficamente, el consumo se arraiga en el norte peninsular (46% del valor) y en poblaciones medianas. Solo los niveles sociales medio-alto y alto han incrementado su consumo per cápita, mientras que los hogares con niños y las familias jóvenes han reducido su compra de vino de forma más pronunciada, señalando una profunda polarización.
Este escenario plantea retos estratégicos ineludibles para el sector y el canal de alimentación. El principal es reconectar con el consumidor joven, para lo que se necesitan propuestas innovadoras, formatos adaptados y una comunicación alineada con valores como la salud y la sostenibilidad. Paralelamente, es crucial potenciar la segmentación para atender al núcleo fiel, más mayor y con poder adquisitivo, ofreciendo valor y experiencias que justifiquen el precio premium.
En definitiva, el mercado del vino en España no desaparece, pero se contrae y se revaloriza en un perfil demográfico muy concreto. El futuro del canal alimentación dependerá de su capacidad para equilibrar dos misiones: cuidar y monetizar su base de clientes leales y, al mismo tiempo, innovar para abrir nuevas vías de consumo y recuperar relevancia entre los públicos que hoy han dado la espalda al producto.

Redacción La Gaceta del Vino
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