Concha y Toro da el salto a la Provenza: el gigante chileno toma el control de la bodega de rosado Mirabeau
El grupo vitivinícola más grande de Chile refuerza su estrategia premium con la adquisición mayoritaria de una de las marcas icónicas del rosado francés
Concha y Toro sigue escribiendo su historia de expansión global. El gigante chileno del vino ha llegado a un acuerdo para tomar una participación mayoritaria en Maison Mirabeau, la bodega de rosado fundada en 2010 por la pareja británica Stephen y Jeany Cronk en el corazón de la Provenza. La operación, aún pendiente de aprobación por las autoridades de Francia y Chile, permitirá al grupo sudamericano aterrizar por primera vez en una denominación de origen francesa de prestigio.
Según ha podido confirmar este medio, la transacción —cuyo monto no ha sido revelado— forma parte de una estrategia clara: seguir creciendo en el segmento premium a través de orígenes con alto reconocimiento internacional. “Mirabeau abre la puerta a una nueva región de origen altamente relevante para nosotros”, señaló Eduardo Guilisasti, consejero delegado de Concha y Toro.
Un enclave privilegiado en la Costa Azul
Maison Mirabeau posee 20 hectáreas de propiedad, de las cuales 14 corresponden a viñedos certificados dentro de la denominación AOC Côtes de Provence. Desde su creación, la marca ha logrado posicionarse como uno de los referentes del rosado premium británico, con especial penetración en el canal gastronómico del Reino Unido, su principal mercado de exportación.
En poco más de quince años, los Cronk han construido una de las marcas más valoradas del segmento, presente en más de 40 países y con una red de distribución consolidada que, según fuentes cercanas al acuerdo, se mantendrá intacta tras la operación. “Mirabeau continuará operando con cambios internos mínimos. La esencia y el equipo actual son parte fundamental del éxito”, añadió Guilisasti.
Una cartera de peso global
Concha y Toro, propietario de sellos mundiales como Casillero del Diablo, Don Melchor, Trivento o la californiana Bonterra, suma así una nueva denominación de origen a su porfolio, que ya incluye viñedos en Chile, Argentina, España, México y Estados Unidos, con una superficie total cercana a las 12.000 hectáreas.
Hasta ahora, el grupo había concentrado su crecimiento internacional en América y España —donde controla bodegas como Viña Concha y Toro en el Priorat o Trivento en Mendoza—, pero la Provenza representa un salto cualitativo hacia el corazón del viejo continente vitivinícola.
Un mercado en ebullición
El segmento del rosado premium ha experimentado una fuerte revalorización en la última década, especialmente en los mercados anglosajones y asiáticos. La Provenza, con su imagen aspiracional y su producción limitada, se ha convertido en la región de referencia para este tipo de vinos, lo que explica el interés de un actor del tamaño de Concha y Toro.
“Mirabeau es considerada una de las marcas más valiosas en el segmento de rosado francés”, subrayó Guilisasti, quien evitó hacer declaraciones sobre posibles nuevas adquisiciones en Europa.
Próximos pasos
La operación está sujeta a la autorización de las autoridades de competencia en Francia y Chile, un trámite que fuentes del sector estiman no presentará obstáculos de relevancia. Una vez cerrada, la integración mantendrá la estructura comercial actual, preservando los acuerdos de distribución que han permitido a Mirabeau crecer sin depender de grandes conglomerados.
Con este movimiento, Concha y Toro no solo se hace con una bodega, sino con una historia de éxito construida por dos enamorados de la Provenza que, desde un pequeño proyecto personal, lograron conquistar las mesas más exigentes de Europa. Ahora, bajo el paraguas del gigante chileno, el rosado de los Cronk volará aún más alto.

Redacción La Gaceta del Vino
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